Este
año la clásica Alta Ruta Invernal al Mulhacén
sí tuvo su salida
desde la localidad alpujarreña de Trevélez,
aunque la abundancia de nieve en la cara Sur no fuese la misma que
la que da vistas a la ciudad de la Alhambra.
El
sábado día 20 de marzo partimos en Bus desde Granada
a muy tempranas horas hacia Trevelez desde donde comenzó
propiamente esta actividad montañera de alto calado entre
los esquiadores de montaña andaluces.
El
itinerario del primer día se inicio después de la
estampida hacia las tortas de la panadería o el consabido
bocata de jamón del bar. La nieve estaba altilla y hubo que
caminar un buen tramo para calzarse las tablas.
Algunos
intrépidos con ganas de marcha se fueron para siete lagunas,
subieron a la Alcazaba, bajaron por su cara Oeste, subieron al collado
de la Mosca, o
del Ciervo para otros y aún llegaron al mismo tiempo al Refugio
Poqueira que el grupo que subíamos por las lenguas de nieve
(bien alta) al Chorrillo y que después bajamos dulcemente,
eso si una vez quitadas las famosas pieles de los esquís
y tras algún que otro refrigerio de la mochila.
El
domingo día 21 estábamos saliendo del refugio con
un pelin de fresquete, que se disipo con los primeros rayos de Sol,
subimos por todo el delicioso valle del río Mulhacén,
con nieve algo dura y alguna que otra “calva”, hasta
llegar a la altura de la Caldera donde varios montañeros/as-alpinistas,
se dirigieron con los esquís en la mochila (calzando los
crampones y piolet) hacia la Norte del Mulhacén. El resto
del grupo de montañeros/as siguió ascendiendo con
esquís por la cara Oeste hasta la mismísima cumbre,
donde se hicieron las clásicas fotos para la posteridad.
El
descenso por las “palas” de la cara Sur-Este del Mulhacén
fue, como siempre, maravilloso y permitió que algunos lucieran
sus habilidades. Todos se fueron dando cuenta de la excelente nieve
de chorreras negras y culo perro, aunque ya algo pasadilla de punto,
y del gran desnivel de bajada hasta el lugar denominado la Campiñuela
a unos 2.200 m donde nos aguardaba un queso, un sabroso jamón,
pan casero y vinillo del terreno para calmar los ánimos tan
exaltados después de tan maravillosa jornada.
Al
final, bajada a Trevélez, ya caminando, entre cánticos
y con la siempre entrañable ayuda de la famosísima
"Mula Colorá" cargada de esquís. Después
en Bus hacia el ajetreo de Granada.
Todos
acabamos contentos, sonrientes y con magnificas imágenes,
para mucho tiempo, de esos estupendos valles que hicieron las delicias
de cuantos nos reunimos en esta ya clásica Alta Ruta al Mulhacén
con esquís.
La
organización del Club Mulhacén.
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