Durante
48 días los miembros de la Asociación Montañeros
de Jabalcuz de Jaén , Verónica Estévez y
Juan Ramón Jiménez, han recorrido nueve países
europeos en busca de sus mejores recorridos y escaladas.
Francia, Italia, Eslovenia, Rumania…
gozan de una fuente inagotable de recursos naturales y bellísimas
montañas que atraen a numerosos alpinistas de todo el mundo.
Sobretodo Las Dolomitas y el Formidable macizo del TRIGLAV en
Eslovenia. Y es que si nos quedamos con algún recuerdo
resaltaríamos la inmensa pared Norte del Triglav, con 1800
m de desnivel, y su arista Plemenice, una magnífica vía
ferrata que nos llevó 11 horas de dura actividad con mochila
incluida y vivac… Mejor os lo cuento
Tras
reconocer la zona, pues era nuestra primera vez en Dolomitas,
tanteamos escalando la vía Ferrata Pic de Cir, de 400 m
de desnivel y no muy complicada, pero con unas magníficas
vistas. Allí conocimos una pareja de italianos que nos
acompañaron toda la semana. Por la tarde una violenta tormenta
descargó de tal modo que una avalancha de lodo y piedras
atrapó 23 vehículos y forzó un rescate en
helicóptero, justo en la ferrata que pensábamos
hacer.
Dos días mas tarde realizamos la
comentada ferrata : La Brigada Tridentina, que con 750 m de desnivel
y un puente colgante arriba del todo es la favorita de la zona
de Corvara por su verticalidad y belleza.. Invertimos 7 horas
en total.
Tras descansar una jornada Juan Ramón
en solitario escaló la vía Piazzetta al Pic Boé.
Una ruta que sorprende en su inicio por ser muy exigente en un
muro vertical de 80 m salteado de pequeños extraplomos
que se continúa por arista hasta la cumbre. Fueron 6 horas
bajo un diluvio y con una espesa niebla.
Al día siguiente nos dedicamos a
escalar en el inmejorable rocódromo de la ciudad de Corvara,
una estructura artificial de unos 15 m. y con variedad de techos
y panzas.
La jornada siguiente ascendimos el Pic da Lech, primero en teleférico
y luego por su vía Ferrata que nos condujo a través
de unas gargantas y abismos dignos de filmación. 600 m
de desnivel para 5 horas y media. Y luego para descansar nos marchamos
a ver el mayor glaciar de Europa, en Austria. Se llama el Glokhosnerr,
a unos 120 Km. dirección norte de Corvara.
Continuamos escalando la Ferrata Ragusella
del Paso Giari, pequeña pero con vistas.
Y la que nos pareció la mejor escalada por tierras italianas
fue la Punta Ana de la Ferrata Olivieri , en el macizo de las
Tofanas.
Todo fue gozar y disfrutar, estuvimos toda la jornada escalando
por una bellísima arista con pasajes muy aéreos
y atléticos. Una gran emoción nos embargaba en la
diminuta cumbre, habíamos hecho un gran esfuerzo por venir
hasta aquí, atrás quedaban muchos preparativos y
ansiedades, entrenamientos, ahora estábamos saboreando
las mieles , recogiendo los frutos ,deleitándonos con el
paisaje, el día era magnífico.
Luego fue la Ferrata Miguel Strobel de la
Punta Fiames, de 700m. la excursión por el macizo de Sorapis
con su lago de aguas turquesas, Las tres Cimas del Lavaredo, el
Lago Misurina , etc. Contentos pero saturados de Italia decidimos
trasladarnos a Eslovenia, que se nos antojaba inquietante sobretodo
por que el idioma es indescifrable.
En Los Alpes Julianos, al este de las Dolomitas
italianas, se encuentra el macizo del Triglav. Las rutas normales
recorren la cara sur con unos desniveles de apenas 600-700m, pero
nosotros elegimos la espectacular cara norte de 1800m a plomo.
Realizamos la vía Mojstrana, Aljazev dom, Triglavski dom,
cimaprincipal y bajada por la Arista Plemenice. Para terminar
en el vivac. Empleamos 6 horas en subir sin detenciones hasta
la cumbre, con tramos de ferrata espléndidos, sólo
que portábamos demasiadas cosas( agua, material para dormir
y víveres) que nos resultaron molestos para la escalada
( si la repitiera iría con lo justo). La trepada y sobretodo
la bajada fueron una gozada, la luz del atardecer en el filo de
la arista ,el abismo a tus pies, los colores rojizos-anaranjados
,los contraluces… fue una experiencia inolvidable. Pero
poco a poco el cansancio fue haciendo mella y los últimos
300 m de desnivel, muy verticales y agotados como íbamos
, nos obligaron a extremar las precauciones para no cometer un
error fatal y precipitarnos por toda la cara norte. Dudamos varias
veces en pernoctar en cualquier sitio, un nicho, una pequeña
repisa, lo que fuera. Pero cuando alcanzamos el vivac todo se
transformó en alegría. Atrás quedaron 11
horas de escalada y casi 3500 m de desnivel entre la subida y
la bajada. La cumbre más alta de Eslovenia ha caído
escribíamos por nuestro móvil a los familiares y
amigos.