COLLADO SUR
REVISTA PERIÓDICA DE LA FEDERACIÓN ANDALUZA DE MONTAÑISMO

REVISTA 18
I Trimestre de 2004

ESQUÍ EN EL GUADARRAMA

Portada
Editorial

La EAAM

Área de Seguridad y Socorro Montaña
Escuela de Escalada
Jorn. Andaluzas de Medicina Montaña
Área Travesías de Resistencia
V Travesía R. Sierra de Gador
VI Travesía R. Sierra Morena
V Duatlon Montaña Club Mulhacén
VII Trofeo Esqui Alpinismo Ragua
Esquí en el Guadarrama
Andalucía k2- 2004 50 Aniversario
La nieve deslumbrante
Excursión por Europa
Proyecto SIETE CUMBRES
Elecciones FAM 2004
Expedición al Nevado Pisco
Noticias Varias
Colaboradores
 
“Y miro la silueta azul del Guadarrama”
C.A. Pérez de Tudela

No es muy fácil que los montañeros andaluces visitemos el Guadarrama, pues existe un mal concepto, sobre sus cumbres. Nos creemos que son muy frecuentadas, cuando no es para tanto, a pesar de su cercanía de Madrid, existiendo gran cantidad de bellos parajes a conocer o de paredes para escalar. En otras ocasiones cuando se dispone de unas fechas se apura para ir a los Picos o a Pirineos.

Así me dispuse a conocer esta zona, para ello usamos un amplio “puente” que coincidía con la fiesta de la comunidad andaluza, y que en Madrid no era fiesta a fin de evitar que la aglomeración fuera muy grande. Ya en otros años había andado por estas cumbres, subiendo al Peñalara en un fin de año: todo un espléndido regalo de navidad, había mucha nieve y el peligro más grande se concentró en la circulación para acceder al puerto de Cotos.

Lo que por fin nos decidió a desplazarnos a la zona, fue que en la información sobre el estado de las pistas de esquí, daban dos metros de espesor en Valdesquí, contigua al puerto de Cotos, donde previamente hicimos una reserva en el Albergue del C.A.E., que ahora depende de la comunidad de Madrid, a donde llegamos la tarde de un jueves. También llevamos la fotocopia de una reseña publicada en Desnivel, en un número especial de esquí de travesía.

Dedicamos una jornada a conocer esta estación de esquí, cosa que fue muy satisfactorio, no había mucha gente y el día era espléndido.

Coincidimos con un curso de esquí de travesía del I.N.E.F., que muy hospitalarios nos dejaron asistir a una conferencia y a la proyección de dos vídeos(Patrulla de los glaciares y otro de A. Tomico sobre Pirineos).

Al día siguiente muy temprano, pero no lo necesario ya que esperamos a que nos pusieran el desayuno, dejamos el coche en el aparcamiento de la Venta Arias y nos fuimos para arriba, colocándonos las tablas en cosa de 15 minutos. Luego fuimos foqueando hasta llegar a Guadarramillas (2.180 m) en donde coincidimos con una pista de descenso. A poco vimos aparecer las antenas de la Bola del Mundo (2.262 m). Allí hicimos la primera quitada de pieles y bajamos hasta el collado de la Maliciosa. A continuación comenzamos a subir a esta cima, que se hizo breve pero empinada llegando hasta todo lo alto con los esquís puestos. Hicimos un descanso en lo alto, y contamos con la breve presencia del Director Gral de Tráfico, del que sabíamos de sus correrías montañeras, que nos dijo Hola; desapareciendo rápidamente esquiando hacia en arroyo de la Condesa. Desde la misma cumbre salimos esquiando, con una nieve perfecta, que será siempre para nosotros un buen recuerdo el descenso de esta cima. Tras algún alto, y ver hacia donde conviene ir cruzamos por la nieve un arroyo, para luego entre piornos y nieve pasar el arroyo de la Condesa.

Volvimos a colocar las pieles, y comenzamos a subir. No lo he comentado pero con nosotros viene un joven madrileño, Alberto, al que fácilmente mi compañero y yo doblamos en edad, pero su compañía es agradable. La subida al Valmartín se hizo un poco de rogar, además las pieles comenzaron a sufrir el cambio de estado de la nieve y no pegaban bien. A nuestra derecha quedan las Cabezas de Hierro. Cuando la subida finaliza vemos que las “Cabezas” quedan lejos, a parte de que a un tramo le falta nieve. Por otra parte conviene no llegar muy fatigados al descenso del “tubo” de arroyo Frío.

Quitamos las pieles un tanto “desgraciadas” y descendemos un tramo para volver a foquear hasta la parte alta de la loma del Noruego. Sobre unas piedras guardamos las pieles, imaginando un gran descenso por este tubo. Los primeros giros son un poco contenidos, luego perdemos cota con rapidez, pasamos varias zonas estrecha, y llegamos al bosque que resulta bueno de esquiar. Más abajo se ve la carretera que une Cotos con Navacerrada, mientras esquiamos cómodamente. En el asfalto nos quitamos las tablas marchando hacia Navacerrada, saboreando un hermoso pinar nevado, poco después nos despedimos de nuestro amigo.

Al día siguiente antes de iniciar el regreso hacia el sur nos detenemos con el coche por el valle de Lozoya, admirando los rincones tan bellos que el Guadarrama presenta, disparando muchas fotografías.


Manuel Gil Monreal

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