Dubai,
20 de Junio de 2003
Todo el cuerpo empapado de sudor, te muevas o no, estando en cualquier
lugar que no tenga aire acondicionado. El calor es húmedo y el
sol se clava como una espina traspasando la ropa.
El retraso del vuelo nos obliga a estar dos días aquí y,
para no gastar los dólares que no tenemos, los pasaremos como podamos
en el aeropuerto. La zona de tránsito es lujosa y muy cómoda
para soportar esperas prolongadas, pero la visita a la ciudad nos deja
fuera hasta doce horas antes de la salida del avión a las 22,15
horas.
La ciudad es totalmente moderna con rascacielos vanguardistas acristalados.
Hoy Viernes es festivo y todo estaba cerrado, bueno casi todo, y hemos
comido y sudado.
Estamos en ese proceso de todo viaje de ir adaptándote con paciencia
a las circunstancias que se te presentan de la mejor manera posible. Esperemos
que estas circunstancias no nos resten días de montaña.
Islamabad, 23
de Junio de 2003-08-21
Dos días en Rawalpindi, al lado de Islamabad, engordando sin remedio
y acostumbrándonos al pique en todas las comidas mientras gestionamos
los últimos permisos. Por supuesto la ciudad es un hormiguero y
una caos. Mucho más salvaje que cualquier otra ciudad cercana a
las grandes montañas como Katmandú. Apenas hay turismo,
pero la gente es correcta. Saldremos mañana en avión a Skardu,
con lo que ahorramos varios días del programa previsto.
Hemos distribuido todo el material en 6 bultos de 25 Kg cada uno para
los porteadores que contrataremos en Askole.
Skardu, Martes
24 de Junio de 2003
Un vuelo cortito de 45 minutos nos acerca al norte de Pakistán
1000 km y llegamos a las montañas. Skardu es una ciudad boscosa
a orillas del Indo y rodeada de montañas de 4 y 5.000 metros, un
lugar realmente mágico y espectacular. El Aeropuerto está
situado en un meandro del río inmenso. La ciudad se alarga en torno
a la carretera y se dedica al comercio y la agricultura. Sentirnos cerca
de las montañas nos alegra y nos da ánimos.
Askole, Miércoles
25 de Junio de 2003
El campamento de Askole ha resultado ser una llano tórrido. El
último punto donde llegan los coches todo terreno. Sin embargo
los alrededores son encantadores, pequeños pueblos como pequeños
oasis de acequias, árboles y cultivos de patatas y cereal. Para
comunicarse los pueblos sólo tienen caminos de a pié y para
cruzar el río puentes colgantes de vértigo.
Estamos a 3000 metros, pero no resistimos la tentación de subir
unos 500 metros andando para empezar bien la aclimatación.
Julla, Jueves
26 de Junio de 2003 – 3.275 m
Hoy hemos comenzado el treking, es de agradecer, saliendo a las 8 de la
mañana. Hasta las 10 ha resultado agradable pero después
el calor es insostenible y se hace muy duro andar con este sol. El recorrido
ha durado 6 horas y el tramo no es especialmente interesante.
Julla es un campamento recién inaugurado en Mayo, instalado como
una especie de camping con servicios y lavabos y todo limitado con alambradas.
Pallu,
Viernes, 27 de Junio de 2003 – 4.380 m
Este sí es un lugar agradable antes de meternos de lleno en el
Glaciar del Baltoro, el más grande del mundo. Mañana habrá
día de descanso. Los porteadores han hecho fiesta y hemos bailado
con ellos. El sonido primitivo nos hipnotiza sin darnos cuenta. La música
es, sin duda, una de las mejores cosas que tienen los pueblos, viéndolos
cantar y bailar después de todo el día porteando mal calzados
y peor vestidos. El día de descanso lo aprovechamos para subir
hasta la cota de 4.700 metros.
Gorro II, Lunes
30 de Junio de 2003 – 4.400 m
A partir de ahora es cuando empieza la verdadera batalla de la aclimatación,
el cuerpo adaptándose poco a poco a la altura y sus exigencia.
Además el recorrido glaciar es especialmente penoso. El campamento
está situado en medio del glaciar, con menos piedras y mucho más
hielo a la vista. Al fondo aparece Concordia y el Gashembrum IV.
Campo Base del
Broad Peak, Martes 1 de Julio de 2003 – 4.900 m
La llegada a un campo base siempre es confusa. La altura, gente nueva
y un nuevo lugar. Sin embargo el sitio parece bueno o “agradable”
en la morrena glaciar central del inmenso glaciar. El día está
regular y las nubes no nos dejan ver el Broad ni el K2. Están los
griegos con los que compartimos el permiso de escalada y el jefe de su
expedición nos ha hecho un interrogatorio sobre nuestro currículo
y nos ha comentado que hemos venido muy tarde. Mal recibimiento. Ya veremos
cuando aclimatemos, en la montaña, como va el tema.
Campo Base del Broad Peak, Miércoles
2 de Julio de 2003 – 4.900 m
Hoy hemos dedicado el día a aclimatar con tranquilidad y organizar
el campamento. También hemos visitado a nuestros compañeros
de la expedición al K2 a los que les hemos entregado el ordenador
que Alí nos dio para llevárselo a Manolo González
y que hemos porteado por todos los aeropuertos. Hemos tenido un agradable
recibimiento.
C.B. del Broad Peak, Jueves 3 de Julio de 2003 – 4.900 m
Esperábamos salir temprano para dar nuestro primer porteo suave
con material y comida al campo I, situado a 5.700 m, pero Lina se ha pasado
toda la noche vomitando. Es posible que comiéramos demasiado ayer,
más la falta de aclimatación. La cuestión es que
dejamos el porteo para otro día.
C.B. del Broad
Peak, Viernes 4 de Julio de 2003 – 4.900 m
Hemos salido a las 6 de la mañana a dar nuestro primer porteo.
Una tienda de campaña y comida para dos días. Un buen porteo
para ser el primero. Quizás hemos salido demasiado tarde porque
al llegar a la zona de desprendimientos era muy peligroso con el fuerte
sol. Casi toda la vía hasta el CI (5.700 m) está instalada
de cuerdas fijas bien instaladas. He tenido que coger aire por la boca
y eso me ha causado una molestia de garganta que estoy medicándome.
El CI es un pequeño espolón con muy poco sitio para cuatro
tiendas ya ocupado por griegos y americanos.
C.B. del Broad
Peak, Sábado 5 de Julio de 2003 – 4.900 m
Hoy toca descanso y comprobar los efectos de la aclimatación en
altura superior a esta. Tengo la garganta destrozada pero no voy a parar
ahora por un dolor de garganta. El botiquín empieza a ser útil.
Campo I, Domingo
6 de Julio de 2003 – 5.700 m
Salimos a las 6 de la mañana de nuevo, pero no estábamos
seguros del comportamiento del tiempo que se ve amenazante. Llegamos a
las dos de la tarde al CI con el saco y poco más.
Campo I, Lunes
7 de Julio de 2003 – 5.700 m
La tarea de hoy es subir para aclimatar a 6.400 metros del campo II y
–si es posible- dejar allí un depósito, tienda y algo
de comida.
La vía sube por lo más expuesto del espolón. Es realmente
bonita y vertical. Llegamos a las 2, pero una ventisca nos impide plantar
la tienda de campaña y tenemos que dejarlo todo allí. Bajamos
a dormir al CI llegando a las 4 de la tarde. Aunque tenemos margen para
seguir bajando al base, parece prudente dormir aquí una noche más
para consolidar la aclimatación a esta altura. Está nevando
toda la noche.
Campo Base, Martes
8 de Julio de 2003 – 4.900 m
También todo el día nevando y una bajada sin visibilidad.
Llegamos al base a las 10 de la mañana y he notado en la bajada
el cansancio acumulado de dos días de porteo y trabajo en altura.
Ahora toca recuperar antes de volver a subir.
C.B., Jueves 10
de Julio de 2003 – 4.900 m
Es mi cumpleaños (43) y el cocinero y Lina me sorprenden, nos hace
una tarta, aunque no sabemos muy bien de que. Los griegos han tenido un
intento a cumbre y han fracasado porque el tiempo ha estado muy mal. Han
decidido retirarse.
Campo II, Viernes
11 de Julio de 2003 – 6.400 m
Hemos subido directamente al CII con otra tienda (para el CIII) y más
comida. Montamos el campamento con la Vaude que no resulta ser la mejor
tienda para esta inclinación, pero está bien anclada. Nos
gustaría dar un porteo al CIII para subir la otra tienda y algo
de comida pero no podemos subir por la ventisca. Tenemos que estar dos
días y por fin decidimos bajar de nuevo al base.
Campo II, Martes
15 de Julio de 2003 – 6.400 m
Hemos subido de nuevo al CII con los monos de plumas, con la intención
de equipar el campo III y, si es posible y tenemos la posibilidad, tener
nuestro primer intento de cumbre. Contratamos un porteador para que nos
suba 3 Kg. de comida al CII y una tienda al CIII. De nuevo el mal tiempo
nos impide subir al día siguiente, aunque el porteador decide subir
su carga ese día y volverse al base.
Campo III, Jueves
17 de Julio de 2003 – 7.300 m
Salimos para el campo III con la ilusión y la emoción de
estar ya acercándonos a la cumbre. Pero a 7.000 metros nos encontramos
la carga del porteador abandonada. Tenemos que subirla sobre nuestras
mochilas, ya pesadas por el saco, el mono y la comida.
Llegamos al Campo III a las 6 de la tarde, sin tiempo para montar nuestra
tienda ya que teníamos la intención de salir a las 12 y
había que hidratarse, cenar, desayunar y preparar agua. Carlos
Soria y algunos acampados nos acogen y nos repartimos por varias tiendas
para soportar esas cuatro horas antes de tirar para cumbre. Todo un comportamiento
montañero.
Viernes, 18 de
Julio de 2003 / Cumbre
Todos salimos a la 1 de la madrugada del campo III, después de
no dormir nada., situado a 7.200 metros de altitud. Unas veinte personas
entre las que se encontraba Carlos Soria con varios amigos de Madrid.
El frío era muy intenso y poco a poco se fueron descolgando personas.
Lina abandono por el frío a las dos horas y a la altura del Campo
IV (7.600 m) me encontré a Carlos Soria de vuelta también
por el frío. En las palas superiores que dan acceso al collado,
después de superar las grietas y los seracs del glaciar superior
del Broad, había delante de mí 5 personas y otras tantas
detrás. El frío se hacia cada vez más intenso y peligroso.
Toda la noche tenia problemas en los dedos de los pies y no dejaba de
moverlos para sentirlos vivos. Pero antes de llegar al collado también
los dedos de las manos empezaron el hormigueo característico del
frío intenso, sobre todo en la mano derecha que sujeta el piolet.
A las 9 de la mañana alcance el collado por fin (7.800 m). Allí
el sol alivió el problema del frío pero aun quedaba mucho
camino y muy peligroso hasta la cumbre. Tres horas de arista muy expuesta
que había que escalar... y disfrutar. En ningún momento
me preocupe de la altura ni de los problemas que podía ocasionarme
porque estaba demasiado preocupado con la arista sobre un abismo de 3000
metros en ambas vertientes. Sin embargo el cansancio hacia mella y había
qu
e
volver. De cualquier manera, el día estaba bien y estaba decidido
a llegar a la cumbre. Me cruce con Jorge Palacio de Madrid amigo de Carlos
Soria y ¡qué ya venía de vuelta! cuando aun me quedaban
dos horas para llegar, también con un Kazaco que había subido
en 7 horas. Delante solo quedaban 3 checos que iban a mi ritmo. Al llegar
a la antecima después de una dura escalada se ve por fin la cumbre
y aun queda una hora. Se ve prolongarse la arista sobre una serie de merengues
de rimaya y al fondo la ultima y más alta, la cumbre. Una hora
después pisaba la cumbre. La primera cumbre andaluza en el Broad
Peak (8.047 m) y el primer ochomil cordobés. Pero el frío
y el viento fueron en aumento. Apenas unas fotos con los checos y la vuelta
muy dura. Tremendamente dura y agotadora (especialmente peligrosa en el
descenso de la arista) hasta el CIII.
A las 3 de la tarde estoy llegando al CIII totalmente deshidratado y asfixiado
por el calor que me produce el mono de plumas a esa hora. Lina se acerca
sonriente con una botella de liquido en la mano, pero apenas puedo mojarme
los labios, él estomago solo admite reposo y nos fundimos en un
abrazo.
Me quedé tirado en la tienda todo el día mientras Lina fundía
nieve y se preparaba para otro intento esa misma noche.
CIII, 19 de Julio
de 2003
No sentí a Lina irse pero si me desperté cuando volvía
desconsolada, el dolor y el frío la habían obligado a volverse.
Desmontamos
el campamento y a las 9 de la mañana empezamos una peligrosa bajada,
yo completamente agotado y Lina con un dolor que apenas le dejaba moverse.
Al llegar al CII (6.300 m) comimos algo y seguimos bajando. La nieve,
ya en muy malas condiciones, cuando en un tramo de cuerdas fijas sin asegurarme,
sobre los 6.000 metros, se me van los camprones y caigo. Me da tiempo
a abrazarme a la cuerda y gritarle a Lina que aguante. En la caída
solo pensé en la posición de mis pies para no darle a ella
con los camprones o el piolet. La cuerda de 6 mm aguantó el peso
de los dos. Con el corazón en la boca clavé el piolet con
todas mis fuerzas en el hielo y me anclé a el. ‘sigue bajando
Lina, vamonos de aquí’ le comente. Llegamos al campo base
totalmente extenuados después de 10 horas de bajada con las mochilas
cargadas, pero lo habíamos conseguido.