COLLADO SUR
REVISTA PERIÓDICA DE LA FEDERACIÓN ANDALUZA DE MONTAÑISMO

REVISTA 16 III Trimestre de 2003

V TRAVESÍA "MULHACEN CUMBRE SALVAJE"

 
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ASUNCIÓN (DIGO, ASCENSIÓN) AL MULHACÉN. QUINTA EDICIÓN.
Eran las claras del día, y un grupo....; ¿uno?, ¡no!, cuatro grupos, y desde distintos frentes acometían la ascensión de una de las más inexpugnables cimas de Sierra Nevada. Exactamente 3.478 penas, tantas como metros, deberían pasar los intrépidos montañeros para alcanzar la cima que da nombre a nuestro club, el Mulhacén, y llegar mas tarde a Trevélez.
Unos salieron desde Güejar Sierra, donde habían llegado a lomos de un tal "Paco Campos", un señor que alquila autobuses. Otros, sin plaza en el bus, llegaron al Sanjuán por medios propios (o todavía propiedad del banco). El grupo de los mas exquisitos, iniciaron su ascenso desde los Albergues, y un último grupo salía desde Trevélez..., ¡para volver a Trevélez!; cuando podían habernos esperado allí comiendo jamón tan ricamente. A estos montañeros no hay quién los entienda.
"Pacoluí"; el maestro de ceremonias, junto con el "Presi " Gerardo, habían diseñado dos rutas. En la de La estrella, contaban con la colaboración de Violeta y Guillermo; que a modo de liebres en los juegos olímpicos, marcaron un ritmo que permitió que batiéramos el record de todas las subidas anteriores. Lo que pasa es que íbamos tan "echando leches" que más bien parecíamos un grupo de japoneses visitando la Alhambra en diez minutos; éstos son algunos de los "orientales" ilustres: Antonio (Cutando); Manolo (Martínez); Luís O´dogherty; Juan A. (Pater); Javi Barrios (Almería); Esperanza (J.Shaw), Julia (Olarte); Paloma (Gómez de Sevilla); Paco (Pérez); Patricia (F. Zambrano), Arielle; Mª José (Molina); Esther y Pilar Quesada; seguidos de otros que mencionaremos mas adelante.
El grupo "B" estaba al cargo de Carmela con la ayuda desinteresada de Miguel Parejo, quien cuando la expedición se enfrentaba a las primeras ventiscas, en su calidad de afamado galeno, aconsejó a Rafa (Gómez) que se volviera porque empezaba a ser "víctima del mal de altura" (...y eso que acababan de empezar). En ese grupo se contaba también con la presencia de algunos exploradores notables como Maravilla ; Hita; Mª Ángeles (G.Barroso); Gloria; Maite; Asun-ción (de Córdoba la llana); Paloma (Ordóñez); Marian; Felipe; Carolina ó Carmen (Medina).
A esas horas, los "estrellaos" andaban luchando a brazo partido con una víbora; Fernando aseguraba que tenía tamaño de anaconda, pero no creo que opine lo mismo Ramón, que pasó por encima de ella sin darse cuenta siquiera. Ya habían pasado Cueva Secreta, y los mas nostálgicos iban recordando que el año anterior, a esa altura, escuchaban cómo España mordía el polvo ante Korea.
Mas adelante, cuando se habían sumado ya Paco Montoro y Mª Jesús con su perra "Munia"; hubo dos técnicas para cruzar las chorreras de la Mosca: estilo "Paulova", cual bailarina de ballet de piedra en piedra, en la que destacó especialmente J.Aº Benavides, y el otro, que fue el que mas seguidores cosechó; el estilo "De Santurce a Bilbao", impecablemente representado por Concha (Alfaro) que lucía pantorrillas tentadoras (doy fe).
De repente, un momento de angustia sobrecoge al grupo; al pasar lista, uno de los miembros ha desaparecido. Aún no saben quien es, pero definitivamente uno falta.
Tras repostar en "la Mosca" y pagar el ticket del parking a un "gorrilla" que han disfrazado de cabra montés en la laguna; el grupo alcanzó el Collado del Ciervo, quedando obnubilados por efecto de la altura; pues la silueta de un numeroso grupo avanzaba hacia ellos desde el horizonte, armados de lanzas ensangrentadas. Algo mas cerca ahora, parecían peregrinos de Santiago. Luego resultó ser la gente del grupo B, que se habían dedicado a desvalijar todos los palos de las pistas rojas de Cetursa. Miguel Parejo había buscado una ruta alternativa, tan alternativa, que Asun-ción renunció a la Ascen-sión.
Otro alternativo era el que se había perdido. El mismísimo Paco "Córcovo", que fue a parar a laguna Larga y después a los crespones de Río Seco: Él todavía afirma que no fue despiste, sino que había ido a por tabaco. Creemos que no fuma. Oscar y Alicia se suman al grupo provenientes de Trevélez.
Por fin los primeros del grupo hacen cumbre y entre ellos destacan: Guillermo y Santi (que salió "pitando pa Capileira"); a pocos minutos (alguno menos de 60), llegaron Patricia, Julia, Kike, Encarna, Paloma, Ana, Violeta, Hita, Fernando, Manuel, y José Antonio... el resto se iba sumando poco a poco hasta montar un "tinglaillo" la mar de "salao". Darío será recordado por su empuje en la primera ascensión al Mulhacén con 11 años. Gerardo y Pacoluís nos contaban las batallitas propias de quien ha estado en las cinco ediciones; mientras Guillermo, sobrado de fuerzas, bajaba de nuevo para ofrecer su ayuda. Éste modesto cronista solicitó, como el año anterior, ser llevado "a la sillita de la reina", pero sin éxito una vez más.
Bajando, lo mas cachondo es que Alfredo (G. Arostegui), iba intentando adivinar el menú que nos esperaba en el refugio. Podemos certificar que acertó en todo; bueno, menos en el postre, que no era gelatina de fresa, sino flan de melocotón..... y menudo melocotón se montó en los servicios, pues se ve que los flanes eran del cuaternario inferior. La mantequilla del desayuno era sólo de una par de glaciaciones menos. A punto de que la cosa terminara en crisis. Hablando del tema, echábamos de menos a Álvaro Martínez, cuando nos llamó por teléfono desde el "Comité de Crisis" que le impedía estar con nosotros. Ya de camino, podía haber venido a echarnos una mano con la nuestra.
Jesús (Serrano), hombre de negocios donde los haya, había traspasado el chiringuito del año pasado, y "Madame Encarna", hacía el agosto con su nuevo salón de masajes en las escaleras, mientras los Benavides preparaban su duelo de chistes. El mejor por aclamación fue el dedicado a las feministas. Julia contó otro muy divertido de pingüinos. El caso es que a José F. Ríos, se ve que no le hicieron gracia, pues se puso malísimo, tanto que acudieron todos los doctores del equipo; algún cenizo dijo eso de "un médico cura, dos dudan, y tres... muerte segura". Con lo de los flanes, por la mañana, la cosa estaba fatal.
La bajada a Trevélez estuvo de lo mas animada, con las explicaciones de Fernando, que nos habló de la Parnassius y la Amapola de la sierra. Llegados al punto de ese saltamontes regordete de Sierra Nevada, alguien duro de oreja, cuando le dijeron que era endémico, replicó: "¿anémico?, ¡qué coño anémico!", ¡si eso es un "grillo cebón"!.
El grupo hacía cola al llegar a Trevélez para poner en remojo los pinrelillos en el lavadero. Los mas pillastres se apostaban tras el pilarillo para ver remangarse a las mozuelas. Tras las tapas de rigor, el grupo se repartió para comer y reencontrarse en el río, en estampa bucólica, yaciendo en la hierba, cubata en ristre.
Ya en el bus, hubo un momento para la emotividad, cuando Emilio Fernández recogía el trofeo del club en reconocimiento a tantos años de montaña. Todo de blanco, impecable, ni García-Márquez lucía tan radiante recogiendo el Nobel, vaya.
Con acusaciones de "tongo" nos fuimos amodorrando mientras recogían sus premios-vale en el sorteo, los agraciados: Encarna, Nicolás, Mª Ángeles y José Antonio, los galardones eran repartidos por el "presi", que hacía las veces de azafata.
Y así, derrengados, llegamos a la rotonda de Cervantes, donde nos despedidos emocionados hasta la próxima subida; la sexta. A ver en esta si hay suerte con lo de la "sillita de la reina".

Eduardo Galdo

 

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