
Apenas
había pasado una semana desde nuestra vuelta de Pakistán,
acabábamos de ver algunas de las montañas más altas
y bellas de la Tierra y de vivir una experiencia intensa en compañía
de la expedición “Andalucía K2”, pero volví
con la sensación de que algo me faltaba...
Hubi había estado recavando información
sobre algún pico que sobrepasara los 7.000 m. sin mucha dificultad
técnica que le diera la posibilidad de alcanzar una nueva dimensión
en las alturas, así surgió la imagen del Pico Lenin 7.134m.
Supongo que cuando me lo propuso sus palabras encajaron en ese mismo
momento: Subir una montaña sin tener que limitarme a mirarla
desde abajo!
9 de Agosto, aterrizamos en Almati (Kazakhstan),
donde nos recoge nuestro contacto en el país y nos mete en un
Mazda rojo. Tras cinco horas de “rap ruso” llegamos a Bishkek
(Kirghizistán) donde esperamos nuestro vuelo a Osh, poco a poco
va amaneciendo, no así nosotros que nos vamos apagando de cansancio.
Al
día siguiente nos vamos para el Campo Base,3.700m. en una cafetera
todoterreno...12 horas desde los campos de cereales a la estepa, donde
se levantan las yurtas (casas portátiles de lana y madera donde
viven los nómadas). Kilómetros de tierra a la vista franqueada
por un muro de montañas bajo un ambiente crudo de viento frío
y polvo, es como la mirada de éstas gentes, los kirguiz.
Las noches son despejadas y las mañanas
limpias pero a mediodía comienzan a formarse cúmulos y
a caer esporádicos copos de nieve, seguidamente se levanta un
viento fuerte y las montañas desaparecen tras un manto gris oscuro,
la tormenta se avecina, pienso cómo será esto allí
arriba. Casi nadie está haciendo cumbre debido al mal tiempo,
esperamos que si no mejora por lo menos siga igual de predecible que
hasta ahora.
Desde el Campo Base subimos por las cercanas laderas
del Petrowski 4.829m. hasta alcanzar la cota de nieve de cara a hacer
una suave aclimatación.
Alquilamos dos caballos para portear los petates
hasta el Campo Base Avanzado 4.450m., ya que para llegar hay un larguísimo
camino a través del caos de grietas del glaciar. Allí
nos espera una habitación con vistas....
Un manto de nubes sin forma avanzan desde el valle
y jirones de niebla caracolean en las crestas. Es la mañana del
día 13 y decidimos esperar. Para aprovechar el día nos
acercamos hasta las cuerdas fijas, la primera parte es un pateo llano
con algunas grietas pequeñas, después comienza una pendiente
suave que va en aumento y empieza la zona de grietas grandes antes del
muro equipado.
Por fin, el mejor día de cuantos llevamos
aquí, el cielo raso y un pelete increíble.
Nooooooooo! No quiero salir del saco, son las 5:20h. y hoy subimos camino
de hacer el primer porteo al Campo I, 5.350m. Me parece mentira estar
ahí arriba haciendo realidad lo que hasta hace poco tan solo
era una idea, pero esa sensación pasa rápido, el calor
nos alcanza y el reloj llega a marcar en la muñeca los 48º
mientras la cuesta arriba es interminable.
En
menos de cinco horas alcanzamos el Campo I , pero a la vuelta se nos
hace tarde y después de darle el sol todo el día no quiero
ni pensar en las grietas y los puentes de nieve que pasamos ésta
mañana.
Hoy hace otro día de cumbre, ni una sola
nube, te gustaría estar ahí arriba pero toca descansar,
la próxima vez que salgamos ya no bajaremos hasta intentar la
cima.
Día 16, llegamos al Campo I en una hora
menos que el otro día, nos sentimos recuperados pero con la corazonada
de que el buen tiempo no va a durar mucho más..
Lo disponemos todo para subir al día siguiente
al Campo II, 6050m. y tirarle a cima, hacer un intento fugaz por si
el tiempo empeorara y de no ser posible tener días suficientes
para bajar al Campo I y recuperar para un segundo intento.
Estamos en el Campo II y se nos ha metido el marronazo,
casi enterrados por la nieve, con la única visión de salir
en cuanto podamos.
Llevamos dos días aquí, no podemos
esperar mucho más, es arriesgar o bajar...
Pasamos las noches pendientes del tiempo, ni dormimos
ni salimos, hasta que por fin la mañana del 20 nos preparamos
para subir, un grupo de rusos han salido delante de nosotros y los seguimos
con la esperanza de que nos abran huella pero el viento es tan fuerte
que en seguida las tapa, aun así vamos rápido pero más
las nubes que se ciernen sobre nosotros, el viento arrecia...
alcanzamos
los 6.600m cuando decidimos abandonar, estamos en la parte más
crítica del recorrido y la visibilidad empeora, hasta el punto
de echar mano del GPS pues no vemos nada. Gracias a él alcanzamos
el Campo III y nos refugiamos en una tienda ajena. Hacemos un chocolate
caliente para celebrar mi cumple y bajamos guiados por satélites
a nuestra casita en el C.II.
Han pasado cuatro días y tres noches, nuestra
urgencia es tirar para abajo, no nos queda comida ni gas...las ilusiones
de la cima, las enterró la nieve!!!
Mientras
las horas pasan hablamos de la montaña, de lo que nos ha dado,
de lo que hemos aprendido, sufrido y disfrutado, del sentido que tiene
hacer cima después de tantos días luchando, de lo que
hemos errado y superado... poniéndolo todo en una balanza nos
sentimos contentos, la experiencia vivida quedará por encima
de cualquier cumbre.
Los rusos son un grupo grande, si no llega a ser
por ellos nos las hubiéramos visto mal para salir de allí
solos, la nieve llega en algunos sitios por la cintura. Ellos siguen
hacia el Campo Base, nosotros nos quedamos hoy en el C.I.
Al ratito de llegar se nos acerca un suizo para
preguntarnos sobre el estado del C.II y demás, pues espera poder
subir con su grupo pasado mañana e intentar cima por la noche.
Hubi y yo empezamos otra vez a elaborar un plan: Unirnos a ellos, pasado
mañana subir ligeros a montar un C.III a 6.400m e intentar de
nuevo cima.
Nos parece mentira estar barajando ésto
cuando lo dábamos todo por hecho, pero nos resistimos a abandonar
y aunque tenemos claro que la cumbre no es lo más importante,
si todavía hay una posibilidad intentaremos aprovecharla.
Todo parece encajar y los suizos están
encantados de que subamos juntos pues dos intentos en solitario ayer
de subir del C.I al C. II por unos guías locales acabaron en
fracaso, la nieve está harto profunda. Al día siguiente
lo podemos comprobar pero en total somos siete y a esto se le suma el
día que hemos descansado 1.000m. más abajo, así
que seguimos con el plan y continuamos los dos hasta los 6.400m. dónde
no queda nadie, los demás permanecen en el C.II
Es
la sensación más grande de soledad que tenemos en ésta
montaña, el atardecer es increíble y el Pamir entero se
baña con los últimos rayos de un día agotador.
Unas horas más tarde, ya de noche, parece que la tienda va a
salir volando con nosotros dentro, momentos de incertidumbre...a las
5:30h. el viento ha amainado lo suficiente para permitirnos salir y
en una hora estamos en marcha.
A pesar del frío tan intenso y mis gritos
cuando me descongelo, alcanzamos rápidamente la altura de nuestro
primer intento, por delante nos queda una rampa de unos 45º seguida
de una banda rocosa un poco descompuesta y salimos a un enorme plató
a 6.900m. El esfuerzo es enorme, hay que abrir huella y hoy estamos
sólo los dos así que nos turnamos 200 pasos cada uno.
Al salir a la cresta ya es más fácil, el viento ha barrido
bastante.
Un buen número de montículos nos rodean, pero solo uno
tiene signos evidentes de ser la cima.
Se la dedicamos a mi abuelo, Joaquín Fernández
Ruiz, pionero de montañas y aventuras, que nos dejó hace
poco para buscar un paso entre las nubes..
Mª
José Cardell. “Pipi”