COLLADO SUR
REVISTA PERIÓDICA DE LA FEDERACIÓN ANDALUZA DE MONTAÑISMO

REVISTA 16 III Trimestre de 2003

EL LENIN: Un balcón al Pamir

 
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Apenas había pasado una semana desde nuestra vuelta de Pakistán, acabábamos de ver algunas de las montañas más altas y bellas de la Tierra y de vivir una experiencia intensa en compañía de la expedición “Andalucía K2”, pero volví con la sensación de que algo me faltaba...
Hubi había estado recavando información sobre algún pico que sobrepasara los 7.000 m. sin mucha dificultad técnica que le diera la posibilidad de alcanzar una nueva dimensión en las alturas, así surgió la imagen del Pico Lenin 7.134m. Supongo que cuando me lo propuso sus palabras encajaron en ese mismo momento: Subir una montaña sin tener que limitarme a mirarla desde abajo!
9 de Agosto, aterrizamos en Almati (Kazakhstan), donde nos recoge nuestro contacto en el país y nos mete en un Mazda rojo. Tras cinco horas de “rap ruso” llegamos a Bishkek (Kirghizistán) donde esperamos nuestro vuelo a Osh, poco a poco va amaneciendo, no así nosotros que nos vamos apagando de cansancio.
Al día siguiente nos vamos para el Campo Base,3.700m. en una cafetera todoterreno...12 horas desde los campos de cereales a la estepa, donde se levantan las yurtas (casas portátiles de lana y madera donde viven los nómadas). Kilómetros de tierra a la vista franqueada por un muro de montañas bajo un ambiente crudo de viento frío y polvo, es como la mirada de éstas gentes, los kirguiz.
Las noches son despejadas y las mañanas limpias pero a mediodía comienzan a formarse cúmulos y a caer esporádicos copos de nieve, seguidamente se levanta un viento fuerte y las montañas desaparecen tras un manto gris oscuro, la tormenta se avecina, pienso cómo será esto allí arriba. Casi nadie está haciendo cumbre debido al mal tiempo, esperamos que si no mejora por lo menos siga igual de predecible que hasta ahora.
Desde el Campo Base subimos por las cercanas laderas del Petrowski 4.829m. hasta alcanzar la cota de nieve de cara a hacer una suave aclimatación.
Alquilamos dos caballos para portear los petates hasta el Campo Base Avanzado 4.450m., ya que para llegar hay un larguísimo camino a través del caos de grietas del glaciar. Allí nos espera una habitación con vistas....
Un manto de nubes sin forma avanzan desde el valle y jirones de niebla caracolean en las crestas. Es la mañana del día 13 y decidimos esperar. Para aprovechar el día nos acercamos hasta las cuerdas fijas, la primera parte es un pateo llano con algunas grietas pequeñas, después comienza una pendiente suave que va en aumento y empieza la zona de grietas grandes antes del muro equipado.
Por fin, el mejor día de cuantos llevamos aquí, el cielo raso y un pelete increíble.
Nooooooooo! No quiero salir del saco, son las 5:20h. y hoy subimos camino de hacer el primer porteo al Campo I, 5.350m. Me parece mentira estar ahí arriba haciendo realidad lo que hasta hace poco tan solo era una idea, pero esa sensación pasa rápido, el calor nos alcanza y el reloj llega a marcar en la muñeca los 48º mientras la cuesta arriba es interminable.
En menos de cinco horas alcanzamos el Campo I , pero a la vuelta se nos hace tarde y después de darle el sol todo el día no quiero ni pensar en las grietas y los puentes de nieve que pasamos ésta mañana.
Hoy hace otro día de cumbre, ni una sola nube, te gustaría estar ahí arriba pero toca descansar, la próxima vez que salgamos ya no bajaremos hasta intentar la cima.
Día 16, llegamos al Campo I en una hora menos que el otro día, nos sentimos recuperados pero con la corazonada de que el buen tiempo no va a durar mucho más..
Lo disponemos todo para subir al día siguiente al Campo II, 6050m. y tirarle a cima, hacer un intento fugaz por si el tiempo empeorara y de no ser posible tener días suficientes para bajar al Campo I y recuperar para un segundo intento.
Estamos en el Campo II y se nos ha metido el marronazo, casi enterrados por la nieve, con la única visión de salir en cuanto podamos.
Llevamos dos días aquí, no podemos esperar mucho más, es arriesgar o bajar...
Pasamos las noches pendientes del tiempo, ni dormimos ni salimos, hasta que por fin la mañana del 20 nos preparamos para subir, un grupo de rusos han salido delante de nosotros y los seguimos con la esperanza de que nos abran huella pero el viento es tan fuerte que en seguida las tapa, aun así vamos rápido pero más las nubes que se ciernen sobre nosotros, el viento arrecia...alcanzamos los 6.600m cuando decidimos abandonar, estamos en la parte más crítica del recorrido y la visibilidad empeora, hasta el punto de echar mano del GPS pues no vemos nada. Gracias a él alcanzamos el Campo III y nos refugiamos en una tienda ajena. Hacemos un chocolate caliente para celebrar mi cumple y bajamos guiados por satélites a nuestra casita en el C.II.
Han pasado cuatro días y tres noches, nuestra urgencia es tirar para abajo, no nos queda comida ni gas...las ilusiones de la cima, las enterró la nieve!!!
Mientras las horas pasan hablamos de la montaña, de lo que nos ha dado, de lo que hemos aprendido, sufrido y disfrutado, del sentido que tiene hacer cima después de tantos días luchando, de lo que hemos errado y superado... poniéndolo todo en una balanza nos sentimos contentos, la experiencia vivida quedará por encima de cualquier cumbre.
Los rusos son un grupo grande, si no llega a ser por ellos nos las hubiéramos visto mal para salir de allí solos, la nieve llega en algunos sitios por la cintura. Ellos siguen hacia el Campo Base, nosotros nos quedamos hoy en el C.I.
Al ratito de llegar se nos acerca un suizo para preguntarnos sobre el estado del C.II y demás, pues espera poder subir con su grupo pasado mañana e intentar cima por la noche. Hubi y yo empezamos otra vez a elaborar un plan: Unirnos a ellos, pasado mañana subir ligeros a montar un C.III a 6.400m e intentar de nuevo cima.
Nos parece mentira estar barajando ésto cuando lo dábamos todo por hecho, pero nos resistimos a abandonar y aunque tenemos claro que la cumbre no es lo más importante, si todavía hay una posibilidad intentaremos aprovecharla.
Todo parece encajar y los suizos están encantados de que subamos juntos pues dos intentos en solitario ayer de subir del C.I al C. II por unos guías locales acabaron en fracaso, la nieve está harto profunda. Al día siguiente lo podemos comprobar pero en total somos siete y a esto se le suma el día que hemos descansado 1.000m. más abajo, así que seguimos con el plan y continuamos los dos hasta los 6.400m. dónde no queda nadie, los demás permanecen en el C.II
Es la sensación más grande de soledad que tenemos en ésta montaña, el atardecer es increíble y el Pamir entero se baña con los últimos rayos de un día agotador.
Unas horas más tarde, ya de noche, parece que la tienda va a salir volando con nosotros dentro, momentos de incertidumbre...a las 5:30h. el viento ha amainado lo suficiente para permitirnos salir y en una hora estamos en marcha.
A pesar del frío tan intenso y mis gritos cuando me descongelo, alcanzamos rápidamente la altura de nuestro primer intento, por delante nos queda una rampa de unos 45º seguida de una banda rocosa un poco descompuesta y salimos a un enorme plató a 6.900m. El esfuerzo es enorme, hay que abrir huella y hoy estamos sólo los dos así que nos turnamos 200 pasos cada uno. Al salir a la cresta ya es más fácil, el viento ha barrido bastante.
Un buen número de montículos nos rodean, pero solo uno tiene signos evidentes de ser la cima.
Se la dedicamos a mi abuelo, Joaquín Fernández Ruiz, pionero de montañas y aventuras, que nos dejó hace poco para buscar un paso entre las nubes..

Mª José Cardell. “Pipi”

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