COLLADO SUR
REVISTA PERIÓDICA DE LA FEDERACIÓN ANDALUZA DE MONTAÑISMO
REVISTA Nº 15
II TRIMESTRE 2003

Verano en los Alpes

 
Portada
Editorial
E.A.A.M
Naturaleza
VI Trofeo Bolle S/N
IX T.R. Grazalema
III TR. Tejeda-Al.
III Combinada E.A.
Escuelas Escalada
Carta a HECTOR
Andalucía K2
Verano en Alpes
Kilimanjaro2002/3
Esqui Sierra Gredos
Noticias Varias
 Colaboradores
 

Dos montañeros del club Mulhacén (Jorge Vázquez y Javier Vera), partimos desde Sevilla en coche con la intención de llegar a los Alpes en dos días. El tres de agosto estábamos en St. Gervais dónde unos amigos nuestros tienen una casa. St Gervais es un pueblo pequeño a pocos kilómetros de Chamonix, metido en un valle rodeado de bosques de abetos, alerces, abedules,... tanta variedad de árboles como tonalidades de verde se puedan apreciar, y dónde la nieve queda lejos en las cumbres
El mismo día que llegamos estaba lloviendo, y el día siguiente continuó igual durante toda la mañana. Nos informamos a través del servicio meteorológico que por la tarde mejoraría y que se mantendría así hasta la mañana del día siguiente. Rápidamente improvisamos alguna actividad que nos permitiese disfrutar de esa mejoría y también nos sirviese de aclimatación. Salimos en coche hacia Contamines, pueblo que está al fondo del mismo valle que St. Servias, y dejamos el coche al inicio del sendero que conduce al refugio de Tre-la-Tete. El refugio está a 1960m de altitud y el desnivel que hicimos fue de 800m, todo lo rápido que pudimos para llegar antes de las 19.00h y poder cenar. Es un refugio privado, y no hay descuento con la tarjeta federativa, pero se come muy bien y las camas son cómodas. Al día siguiente partimos a las 5.00h después de desayunar. Nuestro destino era un pico fácil, "Berengere" de 3425m, lo que suponía un desnivel de 1465m. Hasta las 6.00h fuimos con los frontales encendidos, luego avanzamos sobre un glaciar mezcla de hielo y piedras que nada tiene que ver su aspecto con el que presenta en invierno todo cubierto de nieve. Media hora por el glaciar y se abandona éste por el lado izquierdo buscando los hitos que marcan el camino hacia el refugio nuevo de Conscrite. El camino a este segundo refugio es muy empinado, hay incluso una cadena que sirve de pasamanos para ayudarse. Pasamos por delante del refugio sin detenernos, y desde allí hasta la cumbre fue todo andando por pendiente continua con nieve recién caída y poco profunda. Al final un pequeño resalte de roca pero muy fácil y estábamos en la cumbre a las 9.30h, después de cuatro horas y media en total. Una vez allí aprovechamos para comer y disfrutar de las vistas, sobre todo del Mont Blanc, que desde allí se ve muy cerca y en su vertiente italiana. Luego empezamos a bajar tranquilamente, pero poco a poco tuvimos que acelerar la marcha pues como habían anunciado el cielo se iba volviendo cada vez más gris y no había muchas ganas de mojarse.
El día siguiente 6 de agosto, lo aprovechamos para descansar y hacer algunas compras, no había más remedio pues continuaba lloviendo. Para el día 8 de agosto anunciaron sol para toda la mañana y la tarde, así que el día 7 de agosto cogimos el coche y lo dejamos en Chamonix, allí cogimos el autobús para cruzar por el túnel del Mont Blanc y nos dejó al pie del teleférico que sube al refugio de Torino. El autobús es más barato que cruzar con el coche y además tiene preferencia sobre estos. Nuestra intención era hacer desde allí la arista Kuffner al Mont Maudit, pero en el refugio nos informaron los guardas que había más de cincuenta centímetros de nieve recién caída, muy pesado para ir abriendo huella entre dos hasta la arista, y peligroso en las zonas de mayor pendiente, así que nuevamente tuvimos que buscar otro plan. La alternativa fue la arista Rochefort hasta la antecima de 3933m, y así con la decisión tomada nos fuimos primero a cenar y luego a dormir.
A las 5.40h de la mañana siguiente estábamos ya andando sobre la nieve en dirección al Diente del Gigante. A pesar de lo temprano de la hora éramos de los últimos en salir, y veíamos numerosos grupos que llevaban nuestra misma dirección. Desde el refugio hay que andar por el glaciar una hora aproximadamente, sin apenas desnivel hasta una pala de nieve de cien metros y 45º . Una vez arriba de la pala hay que trepar por una zona de roca fácil de unos doscientos metros de desnivel. Después de horas desde el refugio estábamos arriba y aquí se separaron los grupos que iban a escalar el Diente del Gigante, los que íbamos a la arista de Rochefort, y los que simplemente llegaban hasta aquí. Subimos un desnivel de veinte metros más en dirección a la arista junto con dos grupos más. Después de este corto repecho llegamos a un punto donde se ve la arista en toda su longitud, y la sensación que nos produjo fue de ser mucho más aérea de lo esperado. Presentaba un perfil de continuas subidas y bajadas, muy afilado, sin huella y con una longitud aproximada de doscientos cincuenta metros. Al principio comenzamos despacio, y poco a poco fuimos ganando confianza aunque sin perder nunca la concentración para no dar ningún traspié. Llegamos a la antecima a las 9.00h., todavía era temprano así que continuamos un poco más hasta la base de la Aguja de Rochefort, y una vez allí paramos para comer, beber y hacer fotos del valle blanco, aunque en verano no se ve tan blanco.
Los días siguientes los pasamos haciendo turismo por los alrededores y esperando a que el tiempo mejorara, y por fin lo hizo. El día 14 de agosto, salimos temprano con el propósito por segunda vez, de hacer la arista Kuffner. Aparcamos el coche en el arcén de la carretera antes de llegar a Chamonix, desde allí fuimos andando con todo el equipo a la telecabina de la Aguille du Midi. Más de una hora en la cola para comprar los tickets, y cuando por fin los tenemos nuestro turno de cabina no sale hasta las 16.30h. Paciencia y a esperar haciendo cálculos de cuanto podemos tardar, una vez arriba, en llegar andando por el glaciar hasta el refugio de Torino, y si llegaríamos a tiempo de la cena que era lo importante. Hubo suerte y sin más contratiempos y marcha rápida llegamos a las 19.00h, y en esta ocasión había bastante más gente que la primera vez que subimos hacía ya una semana. Después de la cena informamos en el refugio de lo que íbamos a hacer al día siguiente, y preguntamos la hora conveniente para salir. Nada menos que a las 2.00h había que levantarse y antes de las 3.00h estar en marcha. Cuando sonó el despertador a esa hora, la primera tentación es la de apagarlo y seguir durmiendo, pero poco a poco nos fuimos levantando, vistiendo, miramos por la ventana a ver si de verdad el tiempo estaba bueno, y ya en el desayuno sintiendo un poco los nervios, pues por fin íbamos el objetivo principal por el que habíamos venido este verano a los Alpes. Desayunando a esa hora estábamos dos ingleses que también iban a la Kuffner y nosotros. Salimos a las 3.00h, con los frontales encendidos, íbamos siguiendo la huella por la que el día anterior habíamos venido desde la Aguille du Midi. No hacía viento y el cielo estaba completamente despejado, andando sentíamos calor, de modo que paramos un par de veces para quitarnos algo de ropa. Llegamos a las 4.30h. a la base del corredor que sube a la arista. Una vez allí nos pusimos el casco, subimos hasta el escalón que provoca una grieta en la base del corredor. El corredor tiene 60º y 100m de desnivel, y una vez arriba se bordean unas rocas por la derecha, veinte metros a media ladera, y luego continúa por nieve en una especie de corredor chimenea que se va convirtiendo en arista. Aquí paramos para hacer algunas fotos, pues ya empezábamos a tener luz suficiente, y aprovechar para mirar hacia arriba y ver cómo continuaba la vía y su dificultad. Seguimos por la arista que se va haciendo más fina pero que va perdiendo pendiente e incluso desciende un poco hasta llegar al pie de L'Androsance, un gran muro rocoso que bordeamos por la izquierda, zona mixta de hielo y roca por la que se avanza a media ladera unos veinte y cinco metros hasta llegar a un paso clave en roca, pero donde hay una cinta para asegurarse. Después del paso clave se termina en otro corredor mixto de treinta metros hasta llegar a la arista de nieve que retomamos otra vez. La vía continúa alternando corredores de nieve, zonas mixtas y aristas de nieve muy aéreas, hasta llegar por fin al hombro del Mont Maudit después de ochocientos metros de desnivel. Una vez allí se puede dar por finalizada la vía, pues se podría empezar a bajar hacia el Mont Blanc de Tacul, pero faltaría la satisfacción final que produce pisar la cumbre del Mont Maudit(4465m) sobre todo si no se ha estado antes. Descansamos allí mismo, y aprovechamos para beber, comer algo y distraernos viendo a lo lejos la gente que en la otra vertiente bajaba del Mont Blanc y los que aún subían. Comenzamos a subir lo que quedaba y en treinta minutos estábamos en la cumbre, cansados pero satisfechos.

Javier Vera Rincón
(Club Mulhacén)

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