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COLLADO
SUR REVISTA PERIÓDICA DE LA FEDERACIÓN ANDALUZA DE MONTAÑISMO |
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REVISTA
Nº 13 IV TRIMESTRE 2002 |
Kumbakarna sigue dormido |
La aproximación a la montaña en nada se pareció a lo previsto y aunque con algo de retraso, el día 6 de noviembre instalamos el campamento base (CB), en un cómodo emplazamiento a 4.500 metros de altitud. Desde este punto comenzaba nuestra verdadera aventura. La montaña no desmerecía en absoluto su fama y a 45 minutos del CB se dejaba ver en todo su esplendor y haciendo atributo de sus defensas. Impresionante. La
verticalidad de las laderas y las numerosas barreas de seracs y cascadas
de hielo glaciar, hacen que quien pretenda ascender al Jannu realice
escaladas y recorridos complejos que contribuyan a disminuir los peligros
objetivos y como no, encaramarse por sus laderas. La primera parte de
nuestra escalada discurrió por glaciares; Llamatari y Providence.
Mucha morrena en el primero e imaginativa variante para superar la cascada
de hielo que cierra el paso del segundo a 5.400 metros. Trabajos de
exploración y equipamiento que nos dejaron la instalación
de 400 metros de cuerdas fijas. Primero un corredor pedregoso con un
bonito resalte mixto, luego una arista nevada entre los glaciares Providence
y Jaunes. Un rapel de 40 metros para entrar nuevamente en el glaciar
y para terminar: recorrido glaciar cerrado en la parte alta por una
gran grieta, que solo presentaba un paso posible, inestable y peligroso.
Y por fin el campo 1 (C1) a 5.850 metros. Con la primera ocupación del C1 el 19 de noviembre, teníamos en el bolsillo casi la mitad del desnivel a escalar y una vez equipado el día 20 el camino hasta el collado de Jaunes, con hielo y nieve aceptables, se nos presentaba un buen panorama. Desde el collado la arista presentaba un aspecto aéreo pero no muy difícil, destacando un serac vertical como principal escollo. Con
los sherpas abasteciendo el C1, seis escaladores se dedicarían
a equipar y portear material y cuerdas para dejar la arista transitable
en cuatro días. Pero... ¡sorpresa! El primer día
de trabajo en la arista depara una progresión escasa, 100 metros.
Aun así debemos darnos por satisfechos. La nieve que conforma
la arista, sus viseras y resaltes es totalmente inconsistente, se fijan
cuerdas de estacas introducidas en la nieve con la mano y sin esfuerzo.
Se abandona hasta el día siguiente con la esperanza de que las
condiciones cambiaran al llegar a los resaltes previos al serac. El
segundo día más de lo mismo y a peor, se encuentran más
resaltes y la exposición y acrobacias aumentan: Jorge pregunta
a Carlos en uno de los resaltes, ¿como has pasado? Y le responde:
es un paso de fe. El día 22 subimos a filmar y a que los sherpas lo intentaran, pero al llegar a nuestro punto más elevado, nos indicaron que se bajaban y que retiraban las cuerdas. Donde pensamos que empezaba una de las partes bonitas de la escalada, todo terminó. Kumbakarna continuará dormido un año más y van 11. Con la vivencia del Jannu, también queda la ascensión a un pico virgen el Tso Kang Sur de 6.100 metros, una experiencia que seguro todo montañero sueña y que nosotros por circunstancias hemos podido vivir. Permitid que dedique este relato a esos pocos montañeros que aun desconocen que el éxito pasa por la vivencia, por la experiencia... y que la cima es la guinda del pastel, es la importante guinda del pastel... por eso siempre nos consideramos ganadores de lo efímero y amantes de nuestro deporte. Que los montañeros andaluces continuemos intentando hacer realidad los sueños... MANUEL
GONZALEZ DIAZ
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