CÓMO Y PORQUÉ
En
los primeros meses del 2001 un nuevo proyecto montañero me llenaba
de ilusión, un nuevo sueño. Por motivos personales no
pudo llevarse a cabo en el verano de ese año. Entré en
el 2002 con los esquís de travesía puestos por tierras
pirenaicas, y ese sueño seguía latente en mi interior.
Poco a poco fue tomando forma, elaboré el proyecto, lo presenté
al club para que todo aquel interesado pudiera formar parte.
Pasaban los meses, ya teníamos los billetes
de avión; saldríamos el 25 de junio y, si todo iba bien,
volveríamos el 25 de julio. A final íbamos a ser ocho
expediconari@s, seis montañeros; Pablo Luque, Jose Ballesteros,
Miguel Jiménez, Carlos Rovira, Javier Gil y Jesús Labajo,
y dos montañeras; Iratxe Corrales y Loli García.
Existen,
a grandes rasgos, dos formas de ascender y escalar montañas en
cuanto a la organización se refiere: o te lo organizas o te lo
organizan, es decir, o te vas por tu cuenta o por cuenta de las numerosas
agencias especializadas en trekking, ascensiones y escaladas varias
por todo el mundo. La diferencia esencial entre estas dos opciones radica
en el binomio trabajo-dinero, esto es, si no curras nada y te vas con
una agencia tendrás que pagar más y si quieres que te
salga por menos pues a trabajártelo (antes, durante y después
de). Si te decides por la opción b, “te lo organizas”,
aparecen de nuevo dos caminos: busco subvenciones y patrocinadores o
bien consigo un billete de avión, preparo la mochila y ya está.
De nuevo el dichoso binomio trabajo-dinero. Aunque se trata de un análisis
superficial, la cosa funciona más o menos así.
Desde
que siento la comezón de viajar, de aventuras, de montañas,
siempre he sido de los de la opción b, y desde que CIMA 2000
nació, he buscado, además, la subvención y el patrocinio.
Como uno nunca ha tenido --ni tendrá-- dinero en exceso, y menos
al principio, siempre he buscado la manera más económica
de poder realizar mis sueños, aparte de esta vertiente materialista,
el organizar conlleva muchos más aspectos, positivos a mi entender,
mayor conocimiento del lugar, de la montaña, de la historia,
mayor implicación, mayor ilusión... en definitiva, la
montaña pasa de ser una actividad puntual a una pasión,
a una forma de ver y entender la vida... pero claro todo esto supone
un mayor trabajo también.
Y entonces, como la idea parte de mi, la ilusión
también, ya tengo elaborado el proyecto, diseñado el logotipo...
y mucha información, resulta que al final soy el Jefe de la Expedición,
y eso que suena “tan bien, tan importante” no supone más
que ¡¡mayor trabajo!.
LAS CRÓNICAS
Lo bueno de las crónicas es que tienen la frescura del momento
y la pasión de lo recién vivido.
CRÓNICA
PRIMERA. Por Jesús Labajo Yuste (27-06-02)
“Este
es nuestro segundo día en Quito, capital de Ecuador. El día
de ayer lo dedicamos a recabar información de las montañas
con las que soñamos en España: Guagua Pichincha, Iliniza
Norte, Cotopaxi y Chimborazo. Parece que su estado es inmejorable. La
primera sin nieve como esperábamos y las tres siguientes con
nieve. Las dos ultimas con sus glaciares permanentes y abundante nieve
transformada. Todo indica que es un buen momento para intentar atacar
sus cumbres. Solo el fuerte viento, característico de esta época,
verano, puede dificultar las subidas. Esperamos que la climatología
se mantenga tan estable como parece que esta siendo.
De igual modo, ayer recorrimos varias agencias
de alquiler de “carros” y tanteamos los precios. Nuestra
intención es alquilar una furgoneta o buseta en la que meter
a 8 personas y 14 bultos de equipaje (léase bidones plásticos
con material y comida y mochilas grandes y de ataque de los expedicionari@s),
para tener mayor autonomía. Hoy intentaremos cerrar el trato.
Hoy también iniciaremos nuestra actividad
montañera. Una vez estabilizados los consabidos biorritmos alterados
por los cambios horarios (aquí tenemos 7 horas menos que en España),
vamos a iniciar el proceso de aclimatación. Para ello, realizaremos
una marcha desde las afueras de Quito hasta una zona conocida como “Cruz
Loma” con casi 4.000 metros. Este es el lugar desde el que partiremos
mañana para alcanzar los 4.794 metros del Guagua Pichincha, nuestro
primer objetivo.”
GUAGUA PICHINCHA. Por Carlos Rovira Serna
(28-06-02)
“Amanece
con buen tiempo y después de dar cuenta de un suculento desayuno
y preparar el equipo nos embarcamos en la furgoneta de Rafael con algunas
dudas sobre el mejor acceso para la aproximación al Guagua Pichincha.
Al final decidimos realizarlo por el sur para evitar un barrio algo
problemático que está en el acceso más directo.
Después de algo más de una hora
de traqueteo por un camino ajustado al estándar ecuatoriano Rafael
y su furgoneta deciden abandonar por lo que iniciamos la aproximación
un poco antes de lo previsto, aunque el paisaje y las ganas de entrar
definitivamente en faena se ocupan de todo.
Se trata de un camino en buen estado aunque desde
el primer momento, (3.900 mts), se nota bastante. Ascendemos suave pero
continuadamente hasta el refugio situado a 4.500 mts. donde descansamos
y comemos un poco, es nuestro primer contacto con el ambiente de altura
y eso hace que nos movamos con tranquilidad y sin brusquedades.
En la última parte de la aproximación
nos encontramos con una familia cuyo cabeza, Isidro, había ascendido
al Guagua 40 años antes y estaba disfrutando inmensamente. Aunque
su objetivo era llegar al refugio conseguimos convencerle para que corone
el volcán con nosotros a lo que accede sin discusión aunque
con algo de incertidumbre.
Desde
el refugio no hay más que coger una senda que faldea hasta subirse
a la arista cimera y coronar en 30´.
La visión desde cumbre (4.794 mts.) es
espectacular, divisamos Quito en casi toda su extensión, el hermano
Rucu, el Cotopaxi, el Rumiñahui, los Illinizas, El Altar, el
Antisana y el Cayambe, pero lo que más nos enamoró fue
la visión del cráter con fumarolas y coladas de lava recientes
además de un domo principal y dos secundarios, todo ello envuelto
en un todavía permanente olor a azufre.
Después de la sesión fotográfica
y nuestras congratulaciones con Isidro, que coronó con menos
problemas de los previstos, anduvimos merodeando por el cordal principal
con un pequeño trepadero incluido para acumular tiempo a esa
altura para luego descender por la suroeste a través de una pedrerilla
muy divertida hasta empalmar por un cordel que lleva de nuevo al refugio;
comimos algo y estuvimos charlando con dos austriacos que llegaban en
ese momento después de hacer cumbre días antes en el Cotopaxi
con problemas por vientos fuertes.
Desandamos el camino de la mañana hasta
encontrar a Rafael que, con un criterio conservador nos esperaba bastante
más debajo de donde nos había dejado horas antes.
El
período de aclimatación ha comenzado, esperamos completarlo
sin excesivos problemas.
Hasta la próxima.”
ILLINIZA NORTE. Por J.L.Y. (30-06-2002)
“Amanece
en el refugio de los Illinizas de nombre Nuevos Horizontes, aunque hoy
esos Horizontes que son Nuevos para nosotros están ocultos tras
la niebla que todo lo invade.
Un grupo de españoles decide intentar el
ataque a la cumbre del Iliniza Sur; en menos de una hora están
de vuelta, el tiempo impone su ley. De igual modo, unos ecuatorianos
equipados como pueden, inician la ascensión al Iliniza Norte
(5.126 m.), sintonizamos sus “walkies” y los nuestros en
la misma frecuencia. Estamos en contacto durante todo el trayecto, nosotros
en el refugio, ellos en la montaña. Algunos desisten y descienden.
El resto consigue coronar. Esto nos anima e iniciamos los preparativos.
Ya equipados, comenzamos a ascender. Todo está cubierto por la
niebla y el viento sopla más fuerte según ganamos altura.
La dificultad de la subida estriba en la altura, aún estamos
aclimatando, a esto se añade la climatología adversa que
nos castiga y el terreno de arena y ceniza volcánica. Todo ello
supone un esfuerzo generoso que cada uno de los expedicionari@s realiza
con entusiasmo e ilusión por conquistar este volcán
.
Poco a poco conseguimos robarle metros a la montaña.
Nos reagrupamos en un collado donde el viento sopla con violencia. A
partir de aquí el terreno se vuelve mixto y trepamos por pequeños
espolones y resaltes rocosos. La ventisca de arena volcánica
nos golpea una y otra vez (ya en el refugio una desagradable sorpresa
nos esperará, prácticamente todas las gafas de ventisca
se han rallado en exceso). Tras un pequeño destrepe, pasamos
a la otra vertiente orientada al sotavento. Aprovechamos el respiro
para comer y beber algo antes de acometer el último trepadero
que protege la cumbre. El inicio es algo descompuesto, pero luego se
mejora. La visión de la cumbre renueva las energías, queda
poco. Los metros finales se llenan de esfuerzo. La ilusión aumenta,
la alegría también. Una última trepada y aparece
la cumbre. Está nevada, una pequeña cumbre con una pequeña
cruz y el viento soplando. La niebla lo tiñe todo de blanco.
No hay vistas. Cada uno mira en su interior, cada uno encuentra lo que
la montaña le ha dado. Recuerdos emocionados. Alegría,
felicidad compartida.
Desde
aquí quiero felicitar a todos mis compañer@s de montaña,
de expedición. La montaña no lo puso fácil, pero
todos distéis lo mejor de vosotros, el esfuerzo fue generoso
y mereció la dureza. ¡Enhorabuena!, en especial a ellas,
las dos montañeras del grupo Iratxe y Loli, que han demostrado
su capacidad de esfuerzo y sacrificio. Gracias.”
Jesús
CRÓNICA DEL COTOPAXI. Por J.L.Y. 5.897 m. (4-07-2002)
“Doce
de la noche en el refugio José Ribas (4.8000 m.). Comenzamos
a desperezarnos dentro de los sacos. Hoy es la noche elegida, parece
que el viento no sopla y el cielo se encuentra despejado de nubes. A
eso de las 1:20 iniciamos la marcha. Millones de estrellas observan
como avanzamos por el arenal que conduce al glaciar. Una vez allí,
nos colocamos los crampones. Hemos dividido el grupo en dos cordadas;
por un lado Jose como “Tour Leader” (así llaman al
primero de cordada en Ecuador) de Iratxe, Miguel y Javi; y por otro,
el que escribe estas líneas, Jesús, como primero de cordada
de Pablo y Kake. Loli, una vez alcanzada la cumbre del Iliniza Norte
(5.126 m.), se siente plena de montaña y con su objetivo cumplido
y decide quedarse en el refugio como enlace a través de un walkie
talkie.
Damos nuestros primeros pasos en el glaciar del
Cotopaxi en un terreno algo complicado, una media ladera de hielo duro.
A los pocos pasos unas voces, primero de Kake y luego de Pablo, me indican
que detenga la marcha. Un crampón se ha salido de la bota de
Kake. Mientras esperamos a que lo ajuste convenientemente, el frío
comienza a hacer mella. Al reanudar la marcha el cuerpo va recuperando
paulatinamente su temperatura. Cruzamos las primeras grietas, con sólo
una zancada se superan y conseguimos conectar con la huella que nos
conducirá la cumbre del Cotopaxi (Cuello de Luna en quechua).
Desde el comienzo la ruta se convierte en una mantenida pendiente de
40°, lo que supone un esfuerzo alto sin apenas recuperación.
Las cordadas, con ritmos diferentes, se distancian poco a poco, aunque
el contacto visual por medio de las frontales es continuo. Paso tras
paso, clavada tras clavada de crampón, apoyo tras apoyo de piolet,
avanzamos por las nieves duras del Cotopaxi. A lo lejos las luces de
Quito y casi a la misma altura nuestra una media luna que mengua por
momentos. Sin prisa pero sin pausa vamos superando las grietas que se
interponen entre nosotros y el Cuello de Luna. Los puentes de hielo,
a estas horas de la madrugada, se encuentran en inmejorable estado.
De
vez en cuando consulto el altímetro, su información me
hace ser prudente y dosificar energías. Ganamos altura paulatinamente
y el trayecto aún es largo. Por fin llegamos al punto más
emblemático del recorrido, Yanasacha, la gran Roca Negra (en
quechua), sólo 200 metros nos separan del Cuello de Luna. En
esto el tiempo se ha estropeado algo. Una niebla ligera y un viento
algo incómodo congelan el exterior de nuestros equipos, aunque
la sensación térmica no es muy fría. Desde la gran
Roca Negra, Yanasacha, acometemos los metros finales. Desde aquí
la huella se endurece más aún y la pendiente es interminable.
Esto nos obliga a realizar pequeñas paradas a modo de descanso.
Una vez superada la última gran grieta, un tenue olor a azufre
nos indica la proximidad de la cumbre y de su cráter cimero.
Las fumarolas nos dan la bienvenida. Este azufre, lejos de intoxicar
nuestros pulmones, insufla en nosotros aires y energía renovadas.
Con sigilo el amanecer entra en escena, su luz va llegando a todos los
rincones antes oscuros. La montaña se llena de luz, de formas,
de blanco, de azul. Un último esfuerzo nos separa de la cumbre
y de nuevo vuelvo a sentir la plenitud. El Cuello de Luna casi ya es
nuestro y el cráter del Cotopaxi aparece ante nuestros ilusionados
ojos. El espectáculo es impresionante. El esfuerzo máximo.
La alegría infinita. Y los tres de la cordada nos fundimos en
un emocionado abrazo. Al instante me emocioné profundamente,
de verdad. Lloré, me acordé de mi hermano. Siempre me
acuerdo de él en la montaña. ¡Cuánto me hubiera
gustado que estuviera aquí, juntos los dos en la cima del Cotopaxi!
¡Cuánto daría porque él estuviera!¡Cuánto...!
Y luego, después de la emoción desbordada,
sobreviene en mi la esperanza, real, verdadera, convencido de ella.
Sé que pronto estaremos juntos, otra vez en las montañas,
en cumbres tan increíbles como esta. Lo sé y anhelo ese
día.
Y luego vinieron las vistas, las sensaciones de
cumbre. Saludamos a los Illinizas, al Cayambe, al Antisana, al Tungurahua,
que expulsaba ceniza de sus fauces. Nuestra mirada se perdió
en la oscuridad insondable del cráter del Cotopaxi que tiene
siempre una corona blanca de nieve.
Y luego vinieron los de la segunda cordada, Jose,
Iratxe, Miguel y Javi... y Loli con su voz a través del walkie.
Y luego...luego bajamos...”
CRÓNICA DE UNA RETIRADA AUNCIADA. Por J.L.Y. Chimborazo
6.310 m. (9-07-2002)
“Ya
han pasado algunos días, los suficientes para tener perspectiva
de lo sucedido. Voy a intentar analizar el cómo y el porqué
de lo que aconteció a partir de los 5.000 metros del refugio
Whymper desde los 0 metros de una hamaca del hotel Bambú en un
trocito de costa pacífica casi virgen.
Era
la víspera de la subida. La noche de antes, que en principio
iba a ser la de subida, se había convertido en descanso obligado.
Algunos del grupo no se encontraban recuperados completamente del Cotopaxi.
Entre ellos comentaron la situación. Me enteré de pasada
y actué en consecuencia. “Si hay alguien que no se encuentra
al cien por cien de sus posibilidades físicas y mentales no saldremos.
No podemos arriesgarnos a crear una situación de peligro real.
Y una persona, o varias, agotadas en mitad de una ascensión de
diez u once horas es un posible peligro real”. Estas fueron mis
palabras, primero a una parte del grupo y luego a todos. En principio
estuvimos de acuerdo. Luego Jose me reprocharía: “Creo
que tomaste una decisión precipitada”, aunque fue una opinión
personal, puesto que el resto del grupo no la compartió.
Estábamos
recién comidos. Loli y Rafael (nuestro conductor) junto con Washington,
el guarda del refugio, habían preparado un almuerzo espléndido
con víveres que los primeros trajeron de Riobamba. Pasta, “huevos
al Chimborazo”, pan, agua, fruta... Todo exquisito y abundante.
Me dirigí a la cocina para preparar té y llenar el termo
que utilizaría en la subida. Mientras en el comedor se iniciaba
una conversación sobre la subida de la noche. Desde lejos fui
oyendo distintos comentarios pero todos con un parecido mensaje de derrotismo.
La montaña estaba venciendo al grupo sin salir del refugio. Este
clima intoxicado no era nuevo, se había fraguado días
antes en el Cotopaxi, cuando varios guías pintaron al Chimborazo
como una montaña imposible, llena de peligros y con dos muertos
hacía poco más de dos semanas. Esta información,
que yo recibí de mis compañeros, hizo que, antes de conseguir
el Cotopaxi, el Chimborazo fuera desechado al menos mentalmente. Y que
tan siquiera plantearse constatar la información sobre el terreno
fuera una especie de suicidio colectivo.
Al terminar de rellenar el termo con el té
casi hirviendo, decido intervenir en la conversación. No me gustaba
el cariz que estaba tomando. Miraba las caras de mis compañeros
y no veía a montañeros con ilusión como en el Cotopaxi,
sino a personas con temores sin convicción de lo que iban a hacer
en pocas horas. Expliqué mi postura. Con esa actitud no podíamos
intentar ascender el Chimborazo. Sin convencimiento, sin actitud positiva,
sin confianza, no podíamos aventurarnos en una empresa de diez
u once horas en las que cruzar un tramo de glaciar, ascender por una
arista, alcanzar la cumbre Veintimilla de casi 6.300 m. (la cumbre máxima
Whymper estaba intransitable) y descender por la misma ruta con tiempo
suficiente como para no temer por el empeoramiento del estado de la
nieve por lo avanzado del día y la incidencia del sol. No podíamos
aventurarnos porque con esa actitud estábamos abocados al fracaso.
No al de no conseguir la cumbre, que casi nunca lo es, más bien
se trata de un aprendizaje, sino al fracaso de una posible situación
de peligro real, de un accidente.
El grupo comenzó a posicionarse. Jose no
lo tiene muy claro, a consecuencia Iratxe tampoco. Miguel decide quedarse
en el refugio, no va subir. El resto sigue adelante, Jose e Iratxe también.
Comenzamos a preparar las cuerdas. Seremos dos cordadas de tres. Además
va a subir otra cordada de dos con nosotros. Roberto Carlos, español
de Ávila y militar en Jaca con aires de grandeza montañera,
y Juan, colombiano y estudiante de medicina. Justo antes de retirarnos
a descansar, nos enteramos que esta cordada añadida no tiene
cuerda. Bueno, la tiene pero excesivamente larga, 70 metros, y pesada,
10 mm. Conseguimos convencer a Roberto Carlos, propietario de la cuerda
a estrenar (no se sabe que pensaba al traer ese tipo de cuerda para
este tipo de montaña), para que corte la cuerda en dos partes,
una de 50 m. y otra de 20 m. con la que poder encordarse él y
su improvisado compañero colombiano de cordada. El militar rehúsa
cortarla porque le da pena. Con presteza, antes de que se arrepienta,
hago los honores. Veinte brazadas, un corte de navaja y los cabos bien
quemados.
Al final, seremos nueve, Miguel decide unirse
de nuevo al grupo, pero prefiere encordarse con nuestra cordada. Kake,
Pablo y yo.
Son las cinco de la tarde. Me meto en el saco
y no lo veo muy claro.
Ya son las once, he conseguido dormir. Me siento
descansado. Comienza el ritual. Calcetines, botas, pantalón exterior,
cubrebotas, forro polar.
Justo cuando todos estamos preparados, aparecen
en el refugio dos personas. Un guía ecuatoriano y un cliente
austriaco. También van a intentarlo esta noche. Tras conversar
un rato con el guía, de unos 57 años y con, aparentemente,
bastante experiencia, decidimos, de mutuo acuerdo con él, seguirlo.
Es importante que todos vayamos por la misma huella. El accidente de
hace dos semanas fue un alud de placa que se produjo al hacer distintas
huellas varias cordadas. Edison, el guía ecuatoriano, nos dice
que cuatro personas son muchas para una cordada “es peligroso”.
Miguel, entonces, retorna a su postura de la tarde anterior, no sube.
Le ofrecemos la posibilidad de encordarse con el militar español
y el colombiano, dice que no, Pablo intenta convencerlo. Iratxe se queda
por Miguel si es necesario... Estamos a punto de salir y todavía
andamos en estos menesteres... Javi se acerca a mi. Desde ayer siente
molestias en la espalda y sigue igual. De cuando en cuando tiene recaídas
de lumbago. “Si sigo así, antes de entrar en el glaciar
me doy la vuelta”, me dice. Sigo sin verlo claro.
Iniciamos la marcha; todos tras Edison, el guía
ecuatoriano, y su cliente, que parece no estar muy ducho en lo que nos
va a ocupar esta noche, subir una alta montaña. En total somos
diez, más Miguel, que nos va a acompañar hasta la entrada
al glaciar. El ritmo que impone el guía es lento y la gente se
siente cómoda. Al poco, parece desorientarse y Jose, que había
realizado el recorrido el día anterior y puesto algunos hitos,
toma la cabeza hasta el inicio del glaciar. Durante el trayecto el guía
se detiene en demasiadas ocasiones a tomar aire.
Nos encontramos en la entrada al glaciar. Tenemos
dos opciones: utilizar una escalera colocada no muy fiablemente o bien
escalar un pequeño tramo de hielo y una vez arriba montar una
cuerda fija para que el resto del grupo la utilice. Optamos por lo segundo.
Compruebo el estado del hielo, estalla en mil pedazos al contacto del
piolet. Justo al lado, hay un paso mixto que parece más fácil,
aunque aparentemente más expuesto. Me encaramo encima de unos
bloque de piedra y hielo, los veo fiables. Desde aquí intento
clavar los piolets en alguna porción de hielo en buen estado,
lo consigo. Ahora les toca el turno a los crampones, no encuentro sitio
para ellos. Por fin un hueco. Un par de pasos más y estoy dentro
del glaciar. Apoyo una mano en una especie de cornisa de piedras y hielo.
Me da tiempo a sentirlo, se me viene encima un bloque redondo. Consigo
retirar a tiempo la pierna izquierda. El bloque pasa justo por ahí.
El ruido que hace al caer es fuerte y la oscuridad de la noche se encarga
de amplificarlo. Ha parado. Me encuentro en un equilibrio dudoso. Ya
estoy arriba, sobre la nieve dura. Me apresuro a meter los dos tornillos
de hielo que llevo en el portamaterial de mi arnés. La reunión
está montada, parece bastante segura. Uno a uno la gente va subiendo.
De vez en cuando miro hacia arriba. El cielo está despejado,
lleno de estrellas, como siempre. La noche magnífica. El viento
sigue dormido, mejor así. Poco a poco nos vamos agrupando arriba,
en la reunión. El frío comienza a calar. Se está
haciendo tarde, demasiado tarde. Sigo sin verlo claro. Miguel vuelve
al refugio.
De nuevo Edison, junto con su torpe cliente austriaco,
se ponen a la cabeza, detrás Jose, Iratxe y Javi, detrás
Roberto Carlos y Juan el colombiano, y cerrando este numeroso grupo,
el que escribe, Pablo y Kake.
La huella de anteriores días en los que
han pasado otras cordadas se pierde, la nieve se encuentra dura en exceso.
Edison está más tiempo detenido que en movimiento y nosotros
con él. El ritmo que marca es tan lento que vamos demasiado cómodos,
demasiado. Sigo sin verlo claro.
Desde que nos agrupamos en la entrada del glaciar
voy pensando en que no vamos a llegar a la cumbre. Ahora estoy convencido,
además la nieve dura se resquebraja a nuestro paso. Ya son demasiadas
veces las que tras un apoyo oigo como la placa se rompe. La fractura
la inicia el peso del cuerpo concentrada en un crampón y desde
ahí se expande. Y se siente, se siente demasiado. La posibilidad
de cortar la placa es real. Podemos provocar un alud en cualquier momento.
Además, la temperatura, aunque son las cuatro de la mañana,
no es lo suficientemente baja y la nieve no presenta un buen estado.
De vez en cuando se escucha a lo lejos como se desprenden pequeños
trozos de hielo de la montaña. Tengo la impresión de que
el glaciar se derrite a marchas forzadas en medio de la noche. Por el
día esto será mucho peor.
El guía toma una dirección que no
nos convence. Ahora lo entiendo, desde el principio no quería
hacer cumbre. Se ha dedicado a perder tiempo y a cansar a su cliente
hasta que este le pida bajar. Nos hemos equivocado con él.
Continuamos la marcha solos y no dejo de darle
vueltas a la misma idea. “Tenemos que bajar, salir de esta nieve
tan insegura. Y más aún cuando somos un grupo tan numeroso.
El Chimborazo no está preparado para aguantar el peso de ocho
montañeros. Nuestra estrategia ha sido la incorrecta: dos cordadas
de tres y una cordada de dos añadida. Con las condiciones de
la montaña lo más acertado hubiera sido atacar en cordadas
de dos y los más rápidas posibles, para poco después
del amanecer estar fuera del glaciar. Pero la situación es la
que es y no hay más”. Esos pensamientos voy rumiando mentalmente
mientras caminamos. Alcanzamos la arista, hemos superado la zona del
Castillo, la más expuesta del recorrido, pero ya es muy tarde,
son casi las cinco. Está decidido, hay que renunciar y darnos
la vuelta lo antes posible. Nos detenemos y expongo todo lo que llevo
pensando al resto del grupo. Todos estamos de acuerdo.
Justo cuando comienza a clarear llegamos a la
salida del glaciar. Al oeste vemos la sombra de la cumbre proyectada
en el horizonte. El Chimborazo se despide de nosotros. En otra ocasión
será...”
ACLIMATANDO (continuación de COLLADO SUR)
Por si a alguien le sirve.
- Martes
25-junio: Llegada a Quito a 2.800 m.
- Miércoles
26-Junio: Paseo y dormir en Quito a 2.800 m.
- Jueves
27-Junio: Paseo por Quito 2.800 m.
Subir andando hasta 3.000 m.. del Volcán Pululahua.
Dormir en Quito a 2.800 m.
- Viernes
28-Junio: Subir en coche aprox. a 3.900 m.
Ascenso hasta cumbre de Guagua Pichincha a 4.794 m.
Dormir en Quito a 2.800 m.
- Sábado
29-Junio: Furgoneta hasta Parqueadero “La Virgen” a 3.900
m.
Andar hasta el Ref. Nuevos Horizontes aprox. 4.770 m.
Dormir a 4.770 m.
- Domingo
30-Junio: Ascenso cumbre de Iliniza Norte 5.126 m.
Dormir en Ref. Nuevos Horizontes aprox. 4.770 m.
- Lunes
1-Julio: Bajar de 4.770 m. a 3.900 m. andando.
Ir en Furgoneta a Latacunga aprox. 2.850 m.
Dormir en Latacunga aprox. 2.850 m.
- Martes
2-Julio: Subir en Furgoneta al Parqueadero Cotopaxi a 4.500 m.
Andar desde Parqueadero hasta Ref. José Ribas a 4.800 m. Dormir
a 4.800 m.
- Miércoles
3-Julio: Andar por Glaciar, aprox. 4.800-4.900 m.
Dormir a 4.800 m.
- Jueves
4-Julio: Subir a cumbre de Cotopaxi a 5.897 m. (salida aprox. 1,30
y llegada a aprox. 6.45 h.)
Bajar del Ref. a Parqueadero 4.800 m. a 4.500 m.
Furgoneta a Baños, aprox. a 1.815 m.
- Viernes
5-Julio: Día de Bici, aprox. 20 Km.
Aguas Termales, aprox. 2 h. 30 minutos.
Dormir en Baños a 1.815 m.
- Sábado
6-Julio: Furgoneta hasta el Ref. Carrel aprox. 4.800 m.
Dormir en Ref. aprox. 4.800 m.
- Domingo
7-Julio: Subir andando a Ref. Whymper a 5.000 m.
Dormir a 5.000 m.
- Lunes
8-Julio: Andar desde 5.000 m. hasta aprox. 5.200 m.
Dormir a 5.000 m.
- Martes
9-Julio: Intento subida a Chimborazo. Retirada aprox. 5.400 m..
Bajar Furgoneta a Riobamba a aprox. 2.754 m.
Dormir en Riobamba
DE LA DIFUSIÓN Y OTROS MENESTERES.
El
Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia define
DIFUNDIR. (Del Lat. Diffundere). Tr. Extender, esparcir, propagar físicamente...4.
Propagar o divulgar conocimientos, noticias, actitudes, costumbres,
modas, etc.
Puede
que esta sea la asignatura pendiente, entre otras, del MONTAÑISMO
y los montañeros. Difundir nuestras actividades, divulgar, extender,
esparcir, propagar físicamente... el porqué y los beneficios
de esta labor darían para otro artículo, pero a buen entendedor
pocas palabras bastan.
Nosotros
lo hemos intentado...
NOTICIAS
Y RUEDAS DE PRENSA(continuación de COLLADO SUR)
- 24-Mayo:
Localia TV de Córdoba
- 13-Junio:
Noticia en Periódico El Faro de Ceuta.
- 15-Junio:
Presentación Oficial de la Expedición Ecuador 2002 en
el Ayuntamiento de CeutaRueda
de Prensa en el Ayuntamiento de Ceuta
Presentación Oficial de la Expedición Ecuador 2002 en
el Pub Café París de Ceuta
Noticia en Periódico Cabra Semanal.
- 16-Junio:
Noticia en Periódico El Pueblo de Ceuta.
Noticia en Periódico El Faro de Ceuta.
- 17-Junio:
Presentación Oficial de la Expedición Ecuador 2002 en
la Diputación Provincial de Córdoba.
Rueda de Prensa en la Diputación Provincial de Córdoba.
- 18-Junio:
Noticia en Periódico ABC Córdoba.
Noticia en Periódico Diario Córdoba.
Noticia en Periódico El Día de Córdoba.
- 17
a 21-Junio:
Cuña Publicitaria anunciando Presentación Oficial de
la Expedición Ecuador 2002 en Radio Atalaya.
Cuña Publicitaria anunciando Presentación Oficial de
la Expedición Ecuador 2002 en Atalaya TV.
- 20-Junio:
Grabación de Entrevista en Atalaya TV.
- 21-Junio:
Presentación Oficial de la Expedición Ecuador 2002 en
Cabra .
- 21
a 24-Junio:
Pancarta Oficial de la Expedición está colgada en Casetas
de la Feria San Juan (Caseta del Huerto y Preso y Caseta Joven –Discoteca
Idem-).
- 25-Junio:
Grabación de la Salida desde Córdoba por Sur Vertical.
Noticia de la Salida desde Córdoba de la Expedición
Ecuador 2002 en Localia TV.
Noticia de la Salida desde Córdoba de la Expedición
Ecuador 2002 en Onda Mezquita.
Mes Mayo-Junio:
Noticia en la Revista del Patronato Municipal de Deportes de Cabra.
- 2-Julio:
Entrevista en la Radio “Hechizo” de Latacunga (Ecuador).
Entrevista con el Periódico La Gaceta de Latacunga (Ecuador).
Noticia en Periódico Diario Córdoba.
- 3-Julio:
Noticia en Periódico “La Gaceta” de Latacunga (Ecuador).
Noticia en Periódico Extremadura.
Noticia en Periódico Extremadura de Cáceres.
- 6-Julio:
Noticia en Periódico Cabra Semanal.
- 13-Julio:
Noticia en Periódico Cabra Semanal.
- 20-Julio:
Noticia en Periódico Cabra Semanal.
Noticia en Periódico Diario Córdoba.
- 23-Julio:
Noticia en Periódico Cabra Semanal.
- 31-Julio:
Grabación entrevista con TV de la Subbética.
Mes Julio:
Noticia en Periódico La Crónica de Cabra.
- 1-Agosto:
Entrevista TV de la Subbética.
- 5-Agosto:
Entrevista en directo en Radio Atalaya.
- 10-Agosto:
Entrevista en Radio COPE-Ceuta.
- 11-Agosto:
Entrevista en Radio Cadena Ser-Ceuta.
- 19-Agosto:
Noticia en Periódico El Faro de Ceuta.
- 31-Agosto:
Noticia en Periódico Extremadura de Cáceres.
Mes Agosto:
Noticia en Periódico La Crónica de Cabra.
Anuncio de Presentación Oficial del Audiovisual de la Expedición
Ecuador 2002 en el Programa de Actos de las Fiestas en honor de María
Santísima de la Sierra.
- 30-Agosto
a 2-Septiembre:
Cuña Publicitaria de la Presentación Oficial del Audiovisual
en Radio Atalaya.
Cuña Publicitaria de la Presentación Oficial del Audiovisual
en Atalaya TV.
Mes Septiembre:
Noticia en la Crónica de Cabra
- 2-Septiembre:
Rueda de Prensa en la Diputación Provincial de Córdoba.
Entrevista en Onda Cero Córdoba.
Entrevista en Cadena Ser Córdoba.
Presentación Oficial del Audiovisual de la Expedición
Ecuador 2002.
- 3-Septiembre:
Noticia en Radio Atalaya.
Noticia en COPE Córdoba.
Noticia en Periódico Diario Córdoba.
Noticia en Periódico El Día de Córdoba.
Noticia en Onda Mezquita.
Noticia en Localia TV Córdoba.
- 4-Septiembre:
Noticia en el Periódico El País Andalucía.
Noticia en el Periódico El Ideal de Granada.
Grabación de Entrevista con Antena 3 Noticias Andalucía.
Grabación de Entrevista con Andalucía Directo.
- 5-Septiembre:
Noticia en Antena 3 Noticias Andalucía.
- 6-Septiembre:
Entrevista en Andalucía Directo (Canal Sur).
- 7-Septiembre:
Noticia en Periódico Cabra Semanal.
- 11-Septiembre:
Presentación Oficial del Audiovisual de Expedición Ecuador
2002. Café París Ceuta.
Entrevista en Televisión Ceuta TV.
- 12-Septiembre:
Presentación Oficial del Audiovisual de Expedición Ecuador
2002. Ayuntamiento de Ceuta.
Entrevista en Directo en el Programa El Paseo de TV Ceuta.
Noticia de la Expedición Ecuador 2002 Ceuta TV.
Entrevista para el Periódico El Pueblo de Ceuta.
- 15-Septiembre:
Noticia en el Periódico El Pueblo de Ceuta.
Noticia en el Periódico El Faro de Ceuta.
- 20-Septiembre:
Entrevista en Localia TV de Córdoba.
Diario
de la expedición: www.survertical.es, actualizado permanentemente.
CONCLUSIONES
Ahí van algunas a modo de pinceladas:
- No
estuvo mal, tres de cuatro.
- Lo
mejor: todos en el Iliniza Norte y el cráter del Cotopaxi.
- El
Chimborazo: una buena lección.
- La
difusión, agota pero es necesaria: quién siembra recoge...
- Lo
peor: el glaciar del Chimborazo.
- Ser
Jefe de la Expedición: muchísimo trabajo, tal vez ¿demasiado?...aunque
eso sí, mucho aprendizaje y mucho enriquecimiento personal.
Y
las montañas, montañas son...
AGRADECIMIENTOS
A todos nuestros patrocinadores: Diputación
de Córdoba, Ciudad Autónoma de Ceuta, Andalucía
Deporte Andaluz, Patronato Municipal de Deportes de Cabra, Caja Duero,
París Café(Ceuta), Acudeduca (Ceuta), Facultad de Educación
y Humanidades(Ceuta), Discoteca Idem(Cabra), Viajes Alventus(Sevilla),
Juan Luis Fotógrafo(Cabra), Artes Gráficas(Cabra), Tellado(Cabra),
Capricho Andaluz(Cabra), Deportes Sherpa(Granada), BCN Factory, Estudios
Sureuropa, Bollysur, Alimentación Hermanas Blázquez, Radio
Atalaya y Atalaya Televisión, Perfumería Inma, Pueblyciudad,
Grupo Alsara Super Alcoop , todos de Cabra.
A Survertical (Córdoba), y en especial
a su gerente, Ricardo Guerrero, cuya labor de enlace y difusor de la
Expedición Ecuador 2002 en los medios de comunicación
y en su página web, www.survertical.es, no tiene precio.
A
la FAM, por el apoyo a la Expedición Ecuador 2002 a través
del Aval concedido.
A
nuestras familias y amigos.
A
Loli, por aguantarme...
A
todos, gracias
Jesús Labajo Yuste
Jefe de la Expedición Ecuador 2002