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| Revista de la Federación Andaluza de Montañismo | |||
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Collado Sur Edición
nº 11
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Aquellas
escaladas en la Sierra del Pinar
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Me piden unos amigos, a veces con insistencia, que cuente como fueron los primeros tiempos del montañismo en Jerez. Uno no es nostálgico, porque no tiene nostalgia, no ha convivido con los "grandes", ni se ha sentado con ellos en la misma mesa del refugio. No creo que los tiempos pasados fueran mejores, y tengo sana admiración por las nuevas generaciones a las que uno aplaude por sus grandes realizaciones. Lo que sí somos es algo escéptico y no lo veo claro, debido principalmente a que conozco a muchos con grandes realizaciones en su haber y ni las cuentan. Se me hace escribir de aquellos años un poco cuesta arriba.
Poco después echaron la casa abajo, y casi estropean la fuente, tal vez recordando aquel chascarrillo que dice "para que no sirviera de cobijo a montañeros, mochileros y otras gentes de mal vivir". La Sierra de Grazalema es un macizo calcáreo situado al norte y al este de la provincia de Cádiz, en donde destaca como mejor montaña la Sierra del Pinar, tal vez la única montaña en Cádiz, que se merezca este nombre. La
Sierra del Pinar es una descomunal montaña, que se levanta sobre
el pueblo de Benamahoma, base idónea para conocerla en detalle,
a veces 1.200 m de desnivel. Entre l.969 y 1.977 un pequeño y
joven grupo de jerezanos socios del Club Montañero Sierra del
Pinar, visitó esta sierra con suma frecuencia. De entre ellos
destacamos a J. Belmonte, S. de la Barrera, J. Guerra, F. del Águila,
J. Fábregat, A. Villanueva, J.M. González y M. Gil. Se
pensaba en trazar una vía a cada espolón o cumbre de esta
gran alineación pétrea. Luego la realidad se impuso, una
mala aproximación, roca no muy segura, y a veces mucho frío
hizo que nos alejásemos de allí. La actividad se centró
en el Pico del Águila escalando la arista norte, canal oeste
y encontrando un paso para andar por el tremendo despeñadero
de la canal este. La arista (IIIº/IVª-24.IX.72) no se consiguió a la primera, y hubo que bajarse a rapel, para finalizar en un segundo intento en la canal oeste, verdín y bloques empotrados, F. del Águila tuvo una gran caída pero con suerte, un susto, arañazo y mercromina. También le tocó el turno al Torreón por la "norte" (10.XI.71), remontando las grandes pedreras y siguiendo el surco debido a las caídas de rocas se llega al "circo" un paraje de gran belleza, como comprobamos poco después al seguir este itinerario de nuevo, bien nevado. En aquellas fechas, fuimos coronando las cumbres más significativas de Grazalema y de Ronda cuando estaban nevadas. Con más sustos de los participantes a trepar a la "ventana" con nieve helada. Luego se escaló en los tajos del Cerezo o Mellizo (1.600 m), cima contigua al Torreón al oeste, mala roca y zonas húmedas, aún recuerdo al clavar una "U" de Charlet, se desprendían grandes bloques, fue una escalada después de un día de lluvia. Nuestra relación escalatoria con esta brava sierra terminó con la escalada del 1º espolón del P. del Águila, allí estuvieron Javier Rodríguez y Manuel Gil, quienes realizaron esta escalada de IVº y de la que quedaron varios clavos. Tras estas actividades de cuerda y clavo, he vuelto muchas veces al Torreón y al "Pinar" en general, no hace mucho bajé por la canal del Pico del Águila, como siempre con cierto "tiento" para no dar un traspiés que puede ser grave. También como en aquellos años, cuando llega el invierno, miro el perfil de la sierra desde mi ciudad, recordando aquellos días de mi juventud en que aparecía algunas veces bien nevada, ahora esta circunstancia se ha vuelto cada vez más rara. Recientemente esa sierra ha sido etapa clave cuando se ha realizado la integral de la serranía, actividad que corona en una jornada las cumbres más destacadas de todo Grazalema.
Ante
esta situación denunciamos lo ocurrido a la FEM y la FAM, hablo
de los años setenta, donde al parecer les sonó a chino.
Nosotros queríamos tener un acceso libre a la montaña
y limpio. No entendíamos ni entendemos como se negaba el libre
tránsito, pero en cambio se abrían pistas, que empobrecen
y achican la montaña. Pero algo se consiguió, pues facilitamos
las listas de montañeros federados, a los que se favorecería
el paso, fuera de los cupos, y no se ponían trabas a las actividades
de club. Manuel
Gil Monreal NOTA DE LA REDACCIÓN : La calidad de las fotografías coincide con la original, respetando su antiguedad (1975). |
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