El sueño de poder subir las 7 cumbres había estado siempre en nuestras cabezas, sobre todo después de ver y escuchar en Córdoba la proyección del alpinista madrileño Ramón Portilla, primer español en conseguirlo.
Desde el principio sabíamos que esta idea era muy complicada y muy costosa y nosotros no teníamos patrocinadores ni nada que se le pareciera, pero con ilusión, echando horas extras y sacando el dinero de donde hiciera falta, surgió la idea de ir en el 2003 al Kili. Así en el mes de septiembre, después de aclimatar en el Monte Meru (4562 mts.), que se encontraba en el Parque Nacional de Arusha, conseguimos ascender por la Ruta Machame al Monte Kilimanjaro (5.895 mts.) situado en Tanzania, considerado como el techo del continente africano.
Por supuesto en aquel momento nadie tenía en mente, y ni siquiera nos planteábamos, el hecho de embarcarnos en el proyecto de las Seven Summits, pero el destino quiso que en enero de 2004 tuviéramos la suerte de alcanzar la cima del Monte Aconcagua (6.962 mts.), situado en Argentina (Sudamérica), y considerada como la cumbre más alta del continente americano. Aunque, debido al estado del glaciar, fue imposible escalarlo por el glaciar de los
polacos como era nuestra intención, se consiguió coronar por la ruta de falso polacos, convirtiéndonos así en los primeros montañeros cordobeses que ascendían por esta ruta, descendiendo por la ruta normal hasta llegar al campo base de Plaza de Mulas, y completar así una gran travesía circular.
Fue allí en Argentina donde nuestro humilde Grupo de Montaña y Espeleología Gustavo Torres de Córdoba empezó a soñar con la idea de subir a las cumbres más altas de los 7 continente
Y el pasado mes de julio de 2004, conseguimos nuestra tercera y última cumbre: el Monte Elbrus (5.642 mts.), que se encuentra en el Cáucaso ruso muy cerca de la frontera con Georgia y que se considera la montaña más elevada del continente europeo.
La expedición la formaron Javi Márquez y Antonio Expósito (Chino), saliendo de España en la noche del 30 de junio, para llegar al campamento Ullutau (2.300 mts.) en la noche del día 1 de Julio, después de coger dos aviones y 5 horas por carretera. Este campamento, donde antiguamente se entrenaban los alpinistas de la extinta Unión Soviética, sería el lugar elegido para utilizarlo de campo base en los próximos 4 días, y aclimatar por la zona del valle de Adyrsu y del valle kullumkol.
El día 2 de julio ascendimos al pico Zimniy (3.440 mts.), lugar bastante privilegiado para contemplar todas las montañas nevadas que se encontraban a nuestro alrededor, salvando al final 1.140 metros de desnivel.
El día 3 de julio marchamos hacia el paso de Koiaugan (3.800 mts.), con una ascensión muy inclinada y un desnivel de 1.500 metros
Los días 4 y 5 de julio los utilizamos para subir al pico Tyutyubashi 1nd oeste de 4.200 metros de altitud, haciendo noche en tiendas en un lugar conocido como Rayskiye nochevski, a 3.200 metros de altura y completando un desnivel de 1.900 metros.
El día 6 de julio abandonamos el campamento Ullutau y nos dirigimos a Terskol, el pueblo desde donde iniciaríamos la ascensión al monte Elbrus, empresa que nos costaría 3 días de duro esfuerzo, hasta coronar su cumbre oeste, que es la más alta de las dos cumbres que tiene esta montaña, conocidas popularmente como las tetas del Cáucaso.
Después de llegar a los refugios Barrels o Boschi (3.800 mts.), que así eran como los llamaban los rusos, y dedicar una jornada para aclimatar, alcanzando la rocas Pastukhov (4.700 mts.), llegó por fin el ansiado día de atacar la cumbre.
Empezamos a caminar a las 2.30 de la madrugada del día 9 de Julio con una noche estupenda, aunque bastante fría, empeorando a medida que pasaban las horas debido al fuerte viento de cara que nos azotaba, que ya no nos abandonaría hasta nuestro regreso, con la consiguiente bajada de temperatura.
Tras llegar a la altura de las ruinas del refugio de Priyut 11 (4.100 mts.) y alcanzar las rocas Pastukhov, proseguimos nuestra ascensión por una empinada pala de nieve hasta llegar al collado (5.416 mts.), donde hay otro pequeño refugio también inutilizado por las inclemencias del tiempo. Desde aquí nos quedaban solo unos 230 metros de desnivel hasta la cumbre, pero fueron de mucha inclinación y con algunos pasos de hielo. 
Al final, después de 10 horas de esfuerzo y más de 1800 metros de desnivel, conseguimos alcanzar la cima del Elbrus. Al descender nos empeoró el tiempo con ventisca, niebla y viento, pero no nos importó llegar mojados al refugio porque aunque cansados, estábamos muy contentos con la cumbre conseguida.
Una vez en casa y pensando en la próxima cumbre que intentaremos ascender para el 2005, hemos decidido que será el Monte McKinley, en Alaska, considerada la montaña más alta de América del Norte.
El monte McKinley es una de las más impresionantes y magníficas montañas del mundo, pues es una gran torre congelada de 6.194 metros sobre el nivel del mar. Su cumbre se eleva casi 2.000 metros por encima de las que la rodean, haciendo que en caso de mal tiempo, las tormentas de nieve y viento sean muy duras y fuertes.
La diferencia de metros entre el comienzo de las dificultades técnicas, es decir en la base del glaciar, donde la avioneta nos dejará, y la cumbre de la montaña, es de 4.000 metros, por lo que, en términos de escalada, podemos decir que es la montaña con mayor desnivel del mundo.
Su cercanía al circulo polar ártico junto con su altura, hacen que esta montaña sea conocida en el ámbito montañero como una de las mas frías del planeta. Esto es debido entre otras cosas a que durante los días árticos de la primavera y verano, el sol ya no se oculta, pero su rendimiento calórico e intensidad son mínimos, por lo que de noche a partir de los 4.000 metros de altura , la temperatura puede bajar con frecuencia hasta los 50 grados centígrados bajo cero.
La ruta que seguiremos será la llamada West Buttres, (señalada en rojo), considerada como la normal para ascender a esta montaña.
Pero hasta llegar a ese momento, aún nos queda bastante camino que recorrer e intentar solventar nuestro gran problema, que es la difícil financiación del proyecto, y la falta de apoyo de patrocinadores que crean en nuestro sueño.
Antonio Expósito Jurado (Chino)
G.M.E. GUSTAVO TORRES