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25 de septiembre de 2009
SULAYR: ROCA BEREBER
El pasado mes de Julio Alex Corpas, Pedro Soto y el que suscribe acabábamos, tras mucho tiempo de preparación y entrenamiento, en Taghia. El equipo de Océanos de Roca tenía prevista su segunda fase de actividad en Perú, pero en el último momento y por diversos motivos cambiábamos los billetes de avión y nos veíamos de golpe en Marruecos, los tres, con una motivación que nos salía por las orejas, un poco por lo improvisado y otro mucho por lo acumulado. Ya en el mes de mayo Alex y yo visitamos la zona para escalar y convencernos de su potencial, tanto para abrir como para repetir. Desde este artículo recomendamos encarecidamente la visita a este paraíso de la escalada.
Tras llegar el día 15 al pueblo ordenamos todo el tinglado y el 16 cargamos las mochilas y nos aproximamos al Tadrarate, pared que en principio pensábamos escalar. Sin embargo la desechamos y nos quedamos durante unas horas en un limbo emocional de pedreras y cañones, en el que decidimos entre repetir algo o buscar una nueva línea. Pedro nos saca de la confusión durante la tarde, al encontrar una línea mágica, mucho mejor que la anterior, y además en el Tagoujimt, la pared más emblemática de Taghia. A decir verdad la traía ya marcada en una foto desde España. Puede ser la última gran línea de esta pared en terreno de aventura, pues las principales ya están abiertas. Una tenue fisura se entrevé desde el río hasta la cumbre, cruzando algunas placas inciertas y siguiendo lo que parecen trazos indefinidos de fina fisura. Pero esto es caliza, y sabemos ver una vía en el mar de roca que tenemos delante.
Esa misma tarde abrimos dos largos y bajamos al pueblo con mucha motivación, pero cansados por el trote de carga, pues esto está alto, y las jornadas tan largas nos cansan mucho. Tuvimos que buscar el comienzo de la vía bajando hasta el río, a través de un angosto cañón desde donde empezar a escalar, evitando la aproximación con carga por otra ladera más peligrosa.
Al día siguiente y un poco eufóricos porteamos otra carga, jumareamos y continuamos abriendo. Me toca un largo con un par de resaltes verticales y otro par de grandes repisas que sale 6c, y donde ya se empieza a ver el tipo de vía que hemos elegido, pues se protege bastante bien salvo un pequeño tramo, donde coloco un parabolt. Esta será la tónica general a partir de ahora, pues decidimos dejar una vía para el libre con un nivel de exposición moderado y en la que no haga falta maza para su repetición, sino solo material de escalada limpia. Sólo los largos 1 y 13 quedan, al final, algo más peligrosos.
Pedimos una vieja cuerda a Said y los siguientes tres días los dedicamos a fijar los primeros 250 metros de pared, con dificultades de hasta 7a+ en el estilo limpio de autoprotección y en libre. También nos dedicamos a abastecer este tramo con unos 100 kilos de material y agua en previsión del ataque final. Todo esto nos supone una paliza física importante, a causa de la altitud y por la cantidad de peso a mover en la pared, circunstancia que nos obliga a izar los petates a los tres a la vez, y a realizar más maniobras de lo normal. El 70% del tiempo lo pasamos así. Que si jumar, que si petate, que si se atasca… En momentos alguno de los tres queda fuera de combate por la extenuación y la somnolencia, y nos vamos turnando el trabajo y el descanso. La decisión de ser tres en esta pared, sobre todo abriendo, es más que acertada.
Descansamos el día 19 y volvemos a la actividad el 20 con el resto de peso (otros tantos kilos de agua, comida y material de vivac). Durante 6 días permanecemos en la pared en estilo cápsula y abrimos el resto de la ruta, descendiendo en rappel el séptimo. Nos hartamos de pan enmohecido, arroz, latas de cocido y chucrut. Gracias a Dios, el jamón y chorizo ibéricos, por toneladas, nos salvan el pellejo.
Debo decir que encontramos, a mitad de vía, un largo previamente abierto y totalmente equipado. La confusión fue total, pues no habíamos visto ninguna reseña o información en ninguno de los dos albergues del pueblo. Tras mucho cavilar suponemos que se trata de un intento de apertura empezado por los sistemas de repisas junto a los que venimos abriendo, y suponemos también que se trata de un intento fallido, de un abandono sin más. Al final y tras mucho pensar, con todo el material allí y tras varios días de trabajo, decidimos escalar ese largo y continuar abriendo la ruta. Pedimos disculpas a los aperturistas (¿?) si su intención era continuar la tarea, pero imaginamos que no es así por lo antes comentado.
A partir de aquí escalamos una sección de unos 300 metros increíble, difícil y muy vertical. Puro abismo, sol y aire y aventura. Comenzamos a escalar todos los días a la una de la tarde, hora en que la sombra empieza a cubrir la pared. Permanecemos bajo los toldos bajando la inflamación del día anterior, y a la de tres comenzamos a movernos, para hacernos efectivos cuando, un buen rato después, nuestras articulaciones se engrasan un poco.
La ruta nos dejó muy cansados, pues el esfuerzo fue muy continuo durante esos quince días. Sin apenas descanso pero eso si, con mucho cachondeo entre largo y largo. La experiencia, aparte de la tensión propia y de lo incómodo de un big wall, ha sido excelente. Todos sin excepción nos hemos peleado con los petates, blasfemando a gritos, y todos hemos sudado la gota gorda.
El día 1 de Agosto realizábamos un intento en libre de la primera mitad, encadenando hasta el largo 8 y contrastando la dificultad (muy mantenida) del itinerario. Dos largos solo han podido ser encadenados de segundo por el tamaño de la pared. Estimamos un horario de dos días para la escalada en libre, considerando posible pero muy meritorio realizarla a vista y en el día. Como deportistas, esta actividad ha supuesto para nosotros un nivel de dificultad claramente más elevado que la realizada en la primera fase del proyecto de Océanos de Roca (2008). El itinerario ha sido documentado en Taghia y enviado al autor de la guía de escalada del lugar. Finaliza así el proyecto Océanos de Roca,
Esta apertura ha sido apoyada por la FAM. y patrocinada por la Consejería de Comercio, Turismo y Deporte. Tampoco se hubiera podido llevar a cabo sin el gran apoyo de nuestros dos patrocinadores, Deportes Sherpa y Deportes Solo Aventura, quienes nos han apoyado incondicionalmente y a los que queremos dar las gracias por buena parte de esos 200 Kg. de material que tuvimos el placer de arrastrar por la pared.
Hemos puesto a la vía el nombre de SULAYR, de origen árabe, en memoria del Veleta y en alusión al sol y al aire, elementos omnipresentes durante la escalada. Este nombre ya se lo puso Manuel del Castillo a su vía en la Peña del Águila, pero hemos decidido repetirlo, pues le era muy adecuado.
RUBEN DE FRANCISCO
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