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EXPEDICIONES 2006
Más información en: http://www.arwaspire.es

EXPEDICIÓN ANDALUZA "ARWA SPIRE" (Actividad oficial de la FAM en el ámbito de Andalucía)

Desde que Santi localizó una foto del Arwa en un American Alpine Journal, y a raíz de la apertura de la pared por un equipo suizo, nos pusimos de acuerdo en preparar un proyecto para presentárselo al área de expediciones de nuestra federación. Así, Santiago Millán, José Miguel Herrera, Gustavo Girela y Rubén de Francisco partíamos el 25 de abril hacia la India, a una zona de acceso restringido por razones religiosas pero sobre todo políticas, con un permiso de exclusividad del gobierno indio que llegó en el último momento y que nos obligó a gastarnos unos 600 euros en unos visados de urgencia. Sobre el terreno nos daríamos cuenta de que eso sólo era un anticipo de la “calma” burocrática india.

El Arwa Spire (6200m.) es una pared de unos 700 u 800 metros de desnivel, muy vertical, y que en el caso de “Fior di Vite”, nuestra ruta, presenta un corredor de hasta unos 70º y 500m, y una serie de largos de artificial de dificultad media sobre un “buen granito”, que luego no siempre lo fue tanto.

Trámites, viaje, días de autobús, más trámites hasta Joshimath… Anquilosados llegamos a Badrinath, lugar de peregrinaje por ser uno de los cuatro monasterios sagrados del Kedarnath, justo antes de que una plaga de sadhus, domingueros y soldados de la frontera indo-tibetana trasladaran allí el típico olor que reina en el resto de India. Algunos de estos peregrinos cruzan pasos a casi 6000 metros en sus periplos, uniendo a través de glaciares como el de Gangotri los cuatro monasterios en viajes de varios días, con un equipamiento de alucine. Nosotros también empezamos nuestra peculiar peregrinación hacia la base del Arwa, a través de 40 días depenurias de todo tipo que a la postre convirtieron la expedición en un auténtico agobio, y en consecuencia en un fracaso deportivo.

La aproximación hasta el campo base, prevista en dos días, duró nueve. Día a día los porteadores nos abandonan al terminar la jornada, teniendo que esperar a que vengan más. Nuestro tour operador acaba llorando cuando desquiciados le amenazamos con todo tipo de represalias (incluidas las físicas), y finalmente descubrimos que su actitud en anteriores expediciones había provocado un boicot hacia él por parte de los porteadores de la zona, que no aceptaban trabajar ni por el triple del dinero habitual. Mientras nos engaña, Santi y Sandeep (nuestro oficial de enlace) deciden bajar, por el reguero de material (nuestro) que discurre desde Gastholi (4000m) hasta Badrinath a buscar más porteadores por sí mismos. Los ocho que conservábamos y los que suben con Sandeep nos hacen llegar al base, a 4400, que resulta no ser el base suizo, como habíamos pactado, sino una morrena dos horas antes. Entre todo esto Josemi y yo hacemos un pico “prohibido¨ que creemos virgen, cerca del Kamet, de unos 5500m, en orden de ir aclimatando. Las vistas del glaciar Arwa, del tíbet y del Kámet son dignas de la ascensión.

Llegamos al base el 9 de mayo, y el 11 salimos para el avanzado (5300) con la ayuda de cinco porteadores de altura, para instalarlo en un solo viaje. La aproximación se suponía de 7 horas, pero la escasez de nieve y lo perdidizo del camino nos hace emplear 2 días. Si hemos aprendido algo en esta expedición, es a qué hacer cuando todo lo susceptible de fallar sale mal. Y cuando digo todo es todo.

El plan de aclimatación era pasar dos noches en el avanzado, estudiar la pared, portear a la base y bajar al base a descansar. Sin embargo por una serie de factores decidimos atacar la pared directamente. Fijamos 200 metros de cuerda en el corredor, en un día de tremendo calor y malas condiciones de nieve. Escalamos sobre 60º, y en ocasiones me apetece cambiar los piolets por la pala. Salvando las diferencias, y en esos momentos en que la mente necesita distraerse con cualquier tontería, pienso en el relato de Simón Elías en el hongo del torre, donde tuvo que cavar un túnel para hacer cumbre. El corredor es fácil, sólo tiene 60º, pero las posibilidades de aseguramiento los primeros largos son inexistentes, y el estado de la nieve lo hace un poco delicado. Ningún largo es de menos de 80 metros, así que tengo que salir al ensamble de Santi en todos ellos, y siempre sobre reuniones muy precarias y sin aseguramientointermedio, por lo que vamos despacio. Esto será una tónica hasta superar unos 300 metros de corredor, donde encontramos buen hielo. Remontamos petate con lo necesario para los largos de roca, y al final nos bajamos como si hubiéramos escalado en una parrilla.

Tras esto bajamos al base a descansar, momento en el que la angustia pasada los días de espera en Gastholi y el agotamiento por las condiciones de calor y aclimatación del primer ataque nos hacen dudar de nuestras posibilidades. No obstante analizamos la situación, y tras tres días de descanso subimos de nuevo al ataque. Gustavo portea siempre con nosotros y nos ayuda mucho, con la comida, con el agua… vienen bien tener cerca a alguien que no se meterá en la pared, y más de su valía. Estas son las primeras noches que Gustavo duerme en el campo en un saco de dormir (en su vida), y sin embargo su objetividad y motivación por la actividad nos ayudan mucho.

Durante la aproximación del segundo intento, Josemi se siente enfermo. Paramos varias veces, y aunque llega al avanzado, al díasiguiente se retira en la aproximación a la pared, sin saber qué le pasa, pero sin poder seguir avanzando.

Dada la fecha y lo entrado de la temporada por el calor, Santi y yo sabemos que si no aprovechamos esta oportunidad de trabajo perderemos casi todas nuestras opciones de cumbre. Decidimos subir, y en la hora y media de camino hacia la pared nos replanteamos una estrategia para dos personas, pues todo estaba pensado para tres. Llegamos a la base del corredor, a 5500m, y comienza a aumentar la inestabilidad. Yo pienso: ya está aquí, siempre tiene que pasar, no hay escalada sin incertidumbre, ni sin que te fuerce a una decisión. Son momentos delicados, en los que el ambiente de equipo, la ansiedad de todos los días previos, etc, pesan mucho. Después de mojarnos un poco y de pensar y pensar, decidimos meternos en la pared, pues la retirada no es peligrosa, y además no parece que nuestra vía presente gran peligro de desprendimientos. Acertamos, porque después mejora. Terminamos fijando 500m de cuerda (toda la que tenemos), izando el petate hasta el primer largo de roca (puedo asegurar que eso cuesta trabajo), y disfrutando de un excelente día de escalada. La exposición desaparece al llegar a los largos de hielo, que aunque no son verticales tiranbastante por la altitud, y que Santi resuelve con seguridad. A la postre este día sería la mejor experiencia de escalada de la expedición. Habíamos hecho más de la mitad de la pared, a partir de aquí correspondía un ataque con un vivac en el nevero justo por encima de nuestra cabecera del corredor, llegando a cumbre. Nos bajamos contentos, Josemi se recupera y volvemos al base a descansar. La sensación de escalar y trabajar en un entorno así, a casi 6000 metros en un corredor bastante vertical y con el circo del Arwa 500 m. más abajo es indescriptible, y entonces nos damos cuenta de por qué el Himalaya es otra historia, y yo creo que en una actividad técnica aún más. Cuando todo marcha bien, la sensación de escalar largos técnicos en altura es lo máximo.

En el base conectamos el teléfono (con cuidado pues lo tenemos prohibido), definimos un poco la estrategia, le damos mil vueltas a la escalada y recibimos el correo (electrónico), que nos motiva bastante, y nos une un poco a nuestro mundo, que parece tan lejano desde aquí. Esto nos ayuda a digerir la soledad del sitio, que por otro lado es excepcional, y que al fin y al cabo es por lo que hemos estado trabajando muchos meses antes, y escalando y entrenando muchos años. Pensar esto me hace valorar el mes y pico que pasamosaquí, y aplazar un poco las ganas de volver. Al fin y al cabo todo puede esperar, salvo nuestra ilusión de escalar el Arwa.

El 25 de mayo arrancamos de nuevo los motores. Llegamos al avanzado en mejor estado de forma que los intentos anteriores, acusando poco la fatiga aunque el camino cada vez está peor. Esta vez nos cuesta encontrar un paso hasta nuestras tiendas, alrededor de las cuales no podemos apenas andar, pues nos hundimos hasta la cintura. Incluso llegamos a temer la presencia de alguna grieta, pero nos damos cuenta de que es el estado general de la nieve por la temperatura.

Esa noche nieva y se desata una tormenta eléctrica. La pared se vuelve impracticable, en cuestión de un rato cambia de color, se torna blanca, y permanece así durante el día siguiente, que esperamos sabiendo que esta es nuestra última oportunidad. Finalmente se limpia, aunque la meteo se vuelve más inestable que en los días anteriores (en realidad lo ha venido haciendo durante toda la semana anterior), cambiando por las tardes a situaciones tormentosas, quizás por la influencia de la temperatura, no muy duraderas pero bastante intensas.Después de la interminable espera e incertidumbre del día 26, el 27 nos acercamos a la pared. Ascendemos el glaciar, una hora y media de aproximación a la pared, ese momento en el que todos luchamos contra nosotros mismos, en el que nuestra cabeza intenta aplicar la lógica a lo que hacemos sin conseguirlo, y en el que la motivación, que a veces es un poco irracional, te sigue empujando para arriba.

Comenzamos a ascender en jumars los 500 m de cuerda fijadas, fraccionadas en 7 puntos, a base de fisureros y sobre todo abalakovs. Yo voy primero, Santi segundo y Josemi tercero. Cuando alcanzo la cuarta reunión, Santi (en ese momento en el fraccionamiento número 3) me comunica que Josemi ha decidido retirarse debido a que no se encuentra bien. Tiene las sensaciones del otro día, y aunque no se lo explica, no puede desarrollar el esfuerzo que supone el corredor.

Pese a que toda nuestra estrategia se concibió para una cordada de tres escaladores, Santi se carga el peso de Josemi y continúa ascendiendo. En este trámite perdemos mucho tiempo, pues tenemos que esperar a que Josemi llegue y a que Santi, muy cargado,progrese. Mientras espero, libero una cuerda del hielo, y me veo obligado a ascender hasta el fraccionamiento 6 para evitar los cascotes de hielo que desprende el nevero superior, de los cuales uno me impacta en el casco y otro en un hombro. Veo a Josemi llegar al glaciar, le saludo pero apenas lo distingo. Su retirada supone también desánimo para nosotros, pero ahora no nos podemos retirar. Hay que seguir intentándolo pues no habrá más oportunidades en días posteriores.

Despliego una cuerda de las que porteo para ayudar a Santi con el peso, izando parte de él como si fuera un petate. Finalmente llegamos a la cabecera de nuestras cuerdas fijas. La nubosidad progresa de una manera que no nos gusta, pero eso no nos determina a bajar, al menos de momento. Tras preparar todo el material de roca, escalo una pequeña diagonal, todavía sobre el corredor, hasta colocarme en la reunión de debajo del largo de A2. Encuentro la reunión suiza y me aseguro a ella. Hemos llegado 3 horas más tarde de lo previsto a este punto, y esto sí nos plantea problemas.

El calor hace que el largo siguiente, un diedro awkward que aparenta más dificultad de la que marca, no sólo esté mojado, sino quesea una pequeña cascada de agua. La pared no ofrece una alternativa mejor para superar este resalte. Nuestra estrategia básica es ascender este largo hasta el punto de vivac, realizar un largo sobre una pendiente de 60 grados oblicua, donde debíamos fijar una cuerda, y ascender el siguiente largo, una chimenea supuestamente helada de bastante dificultad. Después tendríamos que acondicionar el vivac en esa misma pendiente, todo nosotros dos solos. Resulta evidente que ese día no podremos realizar todo el trabajo previsto. Me pongo chorreando mientras me resisto a decidir la mayor, pero veo claro que de escalar el largo necesitaré secar toda mi ropa antes de que caiga la noche.

Finalmente, tras mucha reflexión y tratando de ser objetivos, decidimos que no tendremos posibilidades reales de cumbre. Nosotros dos no podremos asumir todo el trabajo previsto, y no tenemos recursos para pasar más días en la pared. Unido a la evolución meteorológica (que después cambió a mala) y a las condiciones de la montaña, creo (entonces y ahora) que adoptamos la mejor decisión.
Descendemos en rápel de nuevo los 500m. No hay días ni condiciones de intentarlo de aquí en adelante, y reunión a reunión miro hacia arriba y veo cómo se acumulan los largos del corredor por encima de mí, después de haberlos visto crecer por debajo con un esfuerzo inmenso, no sólo deportivo. Un año de preparativos y de sacrificios quedan atrás, improductivos, y aunque tratas de racionalizar que la montaña es así y todas esas cosas, al final prevalece la simplicidad de que de un modo u otro la expedición ha fracasado, y de que aunque la suerte siempre juega un papel importante en la alta montaña, no hemos sido capaces de finalizar el proyecto, independientemente de las razones con las que nos podamos consolar. No es la frustración de no hacer cumbre la que me entristece, sino la de no haber podido escalar más en el último tercio de la pared, porque eso significaba realmente la satisfacción que veníamos buscando.

Gracias a todos los que nos han apoyado día a día, sabemos que el proyecto era importante y que suponía un apoyo al alpinismotécnico de altura para nuestra federación, pero quizás el camino de estas actividades requiere de la experiencia del fracaso previo, y de enfrentarse a la dificultad en su estado puro, para realmente conocer nuestro nivel y tener una opción de progreso.

Rubén de Francisco
25/06/06

 

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