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El pasado 29 de Enero, dió comienzo en la región de Les Ecrins, situada en la Provenza de los Alpes franceses, el ya clásico encuentro invernal que todos los años organiza el GAME (Grupo del Alta Montaña Español) con el fin de fomentar la iniciación y el perfeccionamiento de los jóvenes alpinistas.
Durante nuestra estancia habremos escalado en la zona de Argentiere- la Bessée y visitado los valles de Ceilliac, Crevoux, les Sorres así como el famoso valle de Freisiniers posiblemente la zona del planeta con mayor concentración de dificultades en hielo. Fournel, amenazado por un serio peligro de avalanchas quedará cerrado durante toda nuestra estancia en la región. Durante los días que pasamos de un lado a otro buscando condiciones y cascadas aguardábamos, ingenuos que aquella valla que cerraba el paso en carretera levantara y diera acceso a un valle por descubrir, poblado de imponentes cascadas que esperabanser profanadas. Pero no fue así, los franceses no se arriesgan contra aquello que no controlan y frente a peligros objetivos, van sobre seguro.
El primer día hacemos una toma de contacto en el valle de Ceilliac. Escalamos Sombre Héros( 100m II/ 5) y más tarde Les Formes du Chaos ( 300m –III/4 ). Las condiciones del hielo son aceptables, no obstante, la falta de hielo en los valles colindantes y las avalanchas que amenazan en Fournel hacen que las cordadas se aglomeren al pie de cada cascada.
Al día siguiente visitamos el valle de Crevoux y bajo una espesa nevada nos aproximamos a través de un bosque hasta su parte más profunda. Estamos solos. Las condiciones son bastante más prometedoras que las que se nos presentaron en Ceilliac y el ambiente, silencioso y salvaje vaticinan un buen día de escalada. No hay vías reseñadas. La guía marca grados que oscilan del 3+ al 5+ WI. Buscamos las cascadas que más llaman nuestra atención, las más verticales y ascendemos una preciosa columna de unos 25m, 5+ que tonifica los músculos atrofiados de principio de temporada.Yapor la noche, ratoneando en los confines del ciberespacio, encontramos que se ha repetido una cascada conformada por dos free standings bastante tentadores. Pero al día siguiente, la decepción nos invade al ver, una vez más que la temperatura nos la ha vuelto a jugar. No obstante, aprovechamos el viaje para fichar una estación de ski de prolongadas laderas por las cuales nos deslizaremos al día siguiente. Una de las cascadas más famosas de la zona no solo por la belleza de su itinerario si no por el ambiente que proporciona su entorno es Dancing Fall ( 110m, 5+). Durante los días previos habíamos hablado de su obligada visita así que formamos cordadas y realizamos dos largos de escalada vertical sobre buen hielo.
Fournel, continuaba cerrado. Así que nos decantamos por el mencionado valle de Freissiniers, el más abrupto dentro de todo el sistema de valles en el que se encuentra situado. Encajonado y profundo de singular belleza, la verticalidad negativa de sus majestuosas paredes llega a intimidarte. Además, Freisiniers es sinónimo de frío y humedad, de dificultad. La luz del sol no llega a bañar sus paredes, las pequeñas aldeas enclavadas en sus llanuras permanecen inhóspitas en umbría desalentadora. Localizamos una traza que deriva al pie de una cascada, la llamanArc de Secles y aunque está justa y delicada en su parte inferior, en la superior nos proporciona uno de los largos con más ambiente de toda la semana; aéreo, vertical y alpino.
Con el paso de los días pudimos observar como las condiciones de las cascadas quedaron mermadas por una evolución de las temperaturas que tendieron a dañar la cohesión del hielo. El día que realizamos Dancing, su parte superior parecía granizada. Cambios radicales en los termómetros, temperaturas constantes sobre cero. Las frecuencias que sintonizamos emiten los partes de la meteo afirmando que las temperaturas son propias de primavera. El problema es que estamos a finales de Enero y poco a poco nos damos cuenta de que quizás si que sea verdad aquello con lo que nos apabullan – el cambio climático- , quizas en un futuro no muy lejano, ya casi no queden glaciares en los Alpes –y menos, cascadas- , quizás deberíamos preocuparnos un poco más por nuestro planeta, aunque solo sea por nosotros mismos, aunque solo sea por no vernos obligados a colgar los piolets en la taquilla para el resto de los tiempos…
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